Muchos habitantes de Malmö, ciudad portuaria del sur de Suecia, se quedaron con la boca abierta: a sus pies habían abierto una panadería y un bistro para ratones. Detrás de estos locales en miniatura se encuentra un colectivo de artistas anónimo.

El colectivo de artistas Anonymouse se distingue por su especial sentido del humor: su dirección de e-mail lleva el seudónimo «Pärlan Mousekewitz» y los correos los responden Feivel y Trixie, dos conocidos ratones de la literatura infantil. Sus mensajes los firman con «Cheese out». ¿Será su nombre de verdad? Obviamente, se trata de una alusión al grupo de hackers Anonymous, variante de roedor. Parece que los suecos van en serio con su concepto de ratón. O a lo mejor no del todo.

Anonymouse llamó por primera vez la atención en Malmö en el mes de diciembre. Una noche abrieron dos locales diminutos para ratones: la panadería francesa «Noix de vie» y el bistro italiano «Il Topolino». Negocios diminutos diseñados al detalle, con queso y nueces en escaparates iluminados, a la derecha y a la izquierda carteles que anuncian arte para ratones o una película de horror titulada «Night of the Were-Rat».

Instalación de arte con ratones en Malmö
Acérquense, los detalles son sorprendentes.

Sólo cosas que los ratones hubieran encontrado también

«La idea de los escenarios se nos ocurrió en marzo del año pasado», explica «Feivel» de Anonymouse. Inspirado por los cuentos de Astrid Lindgren y de Beatrix Potters, así como por las películas de Walt Disney, el colectivo de artistas proyectó los dos primeros locales. Para su construcción se utilizaron materiales como cerillas, botones, chapas de botellas y otros desechos. «Sólo hemos utilizado cosas que los ratones también hubieran podido encontrar», subraya Feivel.

La respuesta fue increíble. En Malmö, multitud de personas se agolpaban para ver el paraíso de los ratones. «La gente empezó a interactuar con nuestra obra inmediatamente». Algunos traían queso, otros, posters o bicicletas en miniatura. ¡Sencillamente fantástico!», recuerda Feivel. Es evidente que Anonymouse ha tocado un punto sensible y les ha dado a los habitantes de Malmö algo que les falta a los de las grandes metrópolis: un poco de fantasía.

¿Un escape de gas?

Sin embargo, poco antes de año nuevo llegó el shock: un grupo de vándalos había destruido los dos locales para ratones. Rompieron las ventanas y esparcieron la decoración por la calle. Los de Anonymouse se lo tomaron con humor. En una declaración oficial indicaron que un escape de gas en la cocina de Il Topolino había sido la causa de la destrucción.

No obstante, los fans de la instalación pueden respirar de nuevo. Los artistas de Anonymouse revelaron a la publicación sueca «The Local» que ya están trabajando en su próxima obra. «Y que será mucho mejor que la primera. Pero todavía no vamos a decir de qué se trata exactamente.» Sólo hay una cosa clara: los ratones ya pueden ir alegrándose.

Visita de un ratón a un restaurante instalado por Anonymouse
Ambiente vespertino ante el restaurante para ratones.