Los arquitectos neoyorquinos de Balmori realizan proyectos de planificación urbana con medios que se salen de lo convencional. Sus fascinantes islas flotantes, sus obras de arte verdes y otras sorpresas dan ligereza a la imagen urbana y redefinen el urbanismo.

Un mimo forma estridentes burbujas de jabón en el aire, los niños chillan de alegría, las parejas se sientan en los bancos y los más mayores juegan a la petanca debajo de los árboles, enchaquetados y con su boina vasca. El Parque República de Abando, en la ribera del Nervión, parece ser el punto de encuentro de medio Bilbao.

Desde una perspectiva aérea se puede percibir la marca de esta gran instalación: líneas de asfalto, césped y piedra que no dejan de formar nuevos bucles y cintas visuales. Si el observador se retira aún más, puede percibir también la enorme importancia que este parque tiene para la metrópolis vasca, que tuvo que reinventarse tras la caída de la industria pesada durante su reestructuración.

Una mujer en el Parque República de Abando de Bilbao
«The garden that climbs the stairs» – el jardín que sube las escaleras en Bilbao.
Foto: Cortesía de Balmori Associates

Este oasis urbano que emerge entre el Palacio Euskalduna y el Museo Guggenheim desde 1996, parece transformar algo de la antigua energía del pesado trabajo en los almacenes, fábricas y astilleros de la ciudad, ahora demolidos.

Actualmente los bilbaínos disfrutan aquí de agradables paseos al atardecer con los amigos o de actividades deportivas. Los responsables de este cambio fueron urbanistas y arquitectos inteligentes, entre ellos los del despacho de arquitectura Balmori de Nueva York.

Parque República de Abando
En el Parque República de Abando.
Foto: Cortesía de Balmori Associates
Paisajismo de Balmori
Foto: Cortesía de Balmori Associates
Diseño paisajístico en Bilbao
Foto: Cortesía de Balmori Associates

Arquitectura artística para todos

Esta corriente de verde y piedra salvaje, construida artificialmente con los medios del siglo XXI, es un ejemplo típico de la forma de trabajar algo distinta de Balmori. En lugar de la arquitectura funcional gris de gusto universal e intercambiable, aquí se trabaja con un guiño de ojos y un enfoque artístico.

Los resultados son siempre sorprendentes. Así, una enigmática isla flotante, plantada con árboles y remolcada de arriba a abajo sobre un pontón del río Hudson ante la costa de Manhattan, causó sensación en 2005.

Balmori también seguía una tradición aquí. El proyecto surgió de una idea del pintor y artista americano del Land Art Robert Smithson, que a finales de los años sesenta empezó a trasladar el arte de los museos al área urbana. Como nunca llegó a realizar la «Floating Island» en vida, Diana Balmori completó el proyecto para la retrospectiva de Smithson en el Whitney Museum of American Art de Nueva York.

La visionaria Diana Balmori, que murió en 2016 a la edad de 84 años, estaba fascinada con la noción de reconciliar la nueva arquitectura con la ecología. Como docente en Yale, tuvo tanta influencia sobre toda una generación de diseñadores que el New York Times escribió de ella que había creado una nueva forma de entender la arquitectura y el entorno construido.

Floating Island de Balmori Architects en Nueva York
«Floating Island» en Nueva York.
Foto: Cortesía de Balmori Associates
Floating Island en el Hudson River
Foto: Cortesía de Balmori Associates
Primer plano de la isla flotante diseñada por Balmori Architects de Neva York
Foto: Cortesía de Balmori Associates

La arquitectura como paisaje

Antes de Diana Balmori, el paisajismo estaba considerado sólo como una jardinería mejorada: tres árboles en el borde de la carretera y algo de verde para distanciar y listo. Pero esto está cambiando en todo el mundo. A la vista de las grandes tendencias de la urbanización se ha impuesto el reconocimiento de que la ciudad de mañana no se puede diseñar con los planos de construcción del siglo pasado.

La metrópolis, el lugar donde no sólo vivimos y trabajamos, sino que también pasamos la mayor parte de nuestro tiempo libre, necesita cuanto más verde mejor. El despacho de arquitectura Balmori mostró ya en 2012 el aspecto que puede tener su idea en Corea del Sur, con la planificación de la ciudad de Sejong.

«Allí sólo había arrozales», recuerda Noémie Lafaurie-Debany, socia del despacho de arquitectura. «Por eso integramos la ciudad en la naturaleza, y no al contrario.» Su socio Javier González Campana añade: «Tenemos que replantearnos cómo funcionan las ciudades.»

La fundadora Diana Balmori sentada en su despacho con la cara apoyada en la mano
Diana Balmori nos ha dejado oasis urbanos.
Foto: Cortesía de Kristin Gladney

Una nueva generación de urbanistas

Los dos arquitectos son la segunda generación de paisajistas y urbanistas que dan un vuelco al concepto del urbanismo en Balmori. En Sejong, la idea propulsora del plan general de ordenación es el paisaje. Ministerios subterráneos, bajo un parque de cuatro kilómetros de longitud – una nueva e interesante forma de entender el urbanismo.

Dos generaciones antes, Le Corbusier allanó el camino para tales conceptos: el icono de la arquitectura proyectó para Argel un enorme complejo residencial que serpenteaba a lo largo de la costa y colocó una autopista sobre él.

Vista aérea de las zonas verdes en la gran ciudad de Sejong
Una arteria verde en la ciudad surcoreana de Sejong.
Foto: Cortesía de Efrain Mendez

Sin embargo, Noémie Lafaurie-Debany y Javier González Campana no se conforman con llevar algo más de verde a lo gris, sino que quieren diseñar las ciudades desde el principio para que funcionen como una extensión de la naturaleza. Con circuitos cerrados y el verde como constante dominadora en la planificación urbana, una fusión entre la ciudad y la naturaleza pendiente desde hace mucho tiempo.

Para más información sobre Balmori, visita su sitio web.

Vista aérea de la Plaza Euskadi de Bilbao, diseñada por Balmori Architects
Plaza Euskadi en Bilbao.
Foto: Cortesía de Efrain Mendez