Se está creando un centro de sostenibilidad en un parque acuático abandonado de Róterdam. Con bares, colmenas y un invernadero subterráneo, «BlueCity010» ejerce una gran atracción tanto entre la gente concienciada como en la que está a la última moda.

Tropicana, a sólo un tiro de piedra del centro de la ciudad de Róterdam, fue un paraíso acuático subtropical situado junto al río Maas. Toda una generación de nacidos en Róterdam se meció en la piscina de olas y desafió alegremente el tobogán de aguas bravas. Pero todo esto acabó cuando Tropicana entró en bancarrota en 2010.

El edificio estuvo abandonado durante años, dejando que se fuera cayendo a trozos al borde del agua, apagándose el blanco brillante de sus paredes y adquiriendo un tono gris lechoso las una vez transparentes bóvedas. A pesar de ello, el pomposo edificio, construido en los ochenta, ha sido restaurado parcialmente.

Ahora rodean al viejo tobogán acuático sillas de plástico y mesas de picnic. En una tarde soleada de jueves, la zona está llena hasta los topes de jóvenes con gafas de sol a la moda y zapatillas de colores brillantes. Bienvenidos al Aloha Bar, un tranquilo garito con bar, restaurante, tostadero de café y terraza a orillas del rio.

vista de BlueCity 010 desde el exterior
Ideas con vistas: emplazamiento principal de BlueCity010.

Si no supieras nada más, podrías pensar que Aloha es sólo otra rama más del siempre creciente árbol hipster. Pero esta cafetería-restaurante es algo más de lo que se ve a primera vista. Forma parte de una red de los denominados «emprendedores sostenibles» que pretenden transformar Tropicana en un centro sostenible utilizando materiales y residuos reciclados.

Los posos de cada taza de café servido en Aloha se utilizan para crear un rico fertilizante para setas que, a su vez, se usan como principal ingrediente en las bitterballen, las croquetas rellenas que se sirven en el restaurante vegetariano.

Invernadero sostenible en una piscina
No hacen falta socorristas.

Invernadero urbano

En el sótano, Siemen Cox abre la puerta batiente de uno de los antiguos vestuarios. En las paredes cuelgan grandes bolsas transparentes llenas de posos de café y micelio de setas. «Las setas de ostra prosperan en este entorno oscuro y húmedo», explica. «Estas setas estarán listas para recolectarse en sólo unas pocas semanas».

Cox trabajó en el sector de los servicios financieros. Un día, cuando paseaba en bicicleta por el viejo centro de natación observó cómo se filtraba la luz a través de la bóveda de cristal y pensó: este es el lugar perfecto para un invernadero urbano.

Se puso en contacto con el propietario de Tropicana, una compañía de inversiones, a través de «Tenían pensado usar la zona debajo de la bóveda como un lugar para la celebración de eventos, pero me hicieron un buen precio por el sótano», recuerda Cox. «De modo que decidí cultivar setas allí, ya que crecen en lugares».

Siemen Cox mostrando el entorno
Abundante espacio para Siemen Cox y su equipo.

Tres años más tarde, su compañía Rotterzwam (un juego de palabras holandés que significa hongos de Róterdam) suministra 75 kilogramos de setas cada semana a más de 20 restaurantes en Róterdam y alrededores. Cox y su socio en el negocio, Mark Slegers, también organizan talleres para emprendedores interesados en poner en marcha iniciativas similares.

“El carácter icónico del edificio sirve como centro de atención», explica Cox. “Atrae a gente de todo el mundo. Esto es lo que hace que sea el lugar prefecto para crear un centro innovador donde emprendedores interesados en la sostenibilidad puedan compartir conocimientos, experiencia y materiales».

Siemen Cox mostrando cultivos de setas en el sótano
Los cultivos de setas prosperan en el sótano.
setas en las paredes
producción de alimentos en BlueCity 010

Ciclo autosostenible

Cox y Slegers planean que este centro se haga realidad con la ayuda de fondos de inversión y emprendedores de ideas similares. Lo llaman «Hemos estado debatiendo sobre una sociedad sostenible desde hace mucho tiempo», dice

«No sólo queremos aparecer con soluciones creativas, también queremos conseguir que estas soluciones se hagan realidad, queremos poner a prueba ideas y aplicarlas en la práctica. Y no estamos solos. En el último año, docenas de emprendedores respondieron a nuestra llamada para transformar Tropicana en un centro sostenible».

El apicultor urbano Abderrahim Bouna fue uno de los primeros emprendedores en unirse a BlueCity010. Bouna tiene colmenas por toda la ciudad, pero su base principal es Tropicana. Recoge miel para comer, para vender y para fabricar cera de abeja, que dona al carpintero Okke, que trabaja en el lugar transformando madera reciclada en muebles.

En la pequeña cocina junto a las salas de cultivo Rotterzwam, Bouna fríe un huevo, aderezado con setas de ostra cultivadas aquí. «Esto es lo que llamarías una comida hiperlocal», dice con una sonrisa.

A corto plazo, Bouna espera ampliar su menú producido localmente con otros vegetales cultivados usando el sistema hidropónico que BlueCity010 adquirió recientemente. Bouna explica cómo funciona. «El sistema, que está formado por grandes depósitos de agua llenos de peces, bombea el agua, y abono orgánico, a nuestro huerto. Los cultivos están plantados en guijarros, que purifican el agua. El agua purificada es bombeada después de vuelta a los tanques con peces y de ese modo nace un ciclo autosostenible».

Abderrahim Bouna cocinando
Economía circular. Abderrahim Bouna prepara directamente la comida en el lugar.
sartén con setas
Con setas de producción local se cocina un buen plato.

Establecer conexiones

El sistema demuestra a nivel micro lo que BlueCity010 espera conseguir a nivel macro: una nueva economía libre de residuos formada por una red de sistemas circulares. «Si miras los Países Bajos desde arriba, podrás ver pequeñas cuadrículas bien ordenadas que ponen de manifiesto nuestro bien definido plan de zonificación», explica Siemen Cox.

«Una cuadrícula es para agricultura, otra para esparcimiento y otra para industria. Queremos establecer conexiones: reunir diferentes funciones y utilizar el flujo de desperdicios residual. ¿Cómo? Utilizando innovaciones naturales e intentando reproducir las soluciones proporcionadas por nuestro ecosistema. Sólo entonces podremos llegar a ser realmente sostenibles en todo lo que hacemos».

figura de mono en la piscina
Abandonado, no olvidado.
diseño interior de la piscina
vista general de BlueCity 010, la antigua piscina Tropicana