La start-up con sede en Londres borrowmydoggy pone en contacto a dueños de perros que necesitan ayuda con amantes de los animales que desean compañía canina.

Los Reyes Magos cambiaron la vida de Rikke Rosenlund en forma de un labrador color chocolate llamado Aston. En ese momento, la londinense de origen danés disfrutaba de un anhelado estilo de vida urbanita: con éxito en su carrera, trabajaba agotadoras jornadas y andaba de un lado a otro entre viajes de negocios y escapadas urbanas.

Y sin embargo, Rikke tenía la sensación de que se estaba perdiendo algo. Entonces, un día sus vecinos le pidieron cuidar al adorable Aston, y cayó en la cuenta: el amor del perro le ayudaba a alcanzar la felicidad completa; siempre que no la atara.

“Fue en ese momento cuando me di cuenta de que podría ser una idea de negocio”, dice Rikke, con voz brillante y entusiasta. “Pensé: ¿por qué gastaría alguien dinero para que le paseen el perro o en una perrera cuando hay tanta gente como yo que estaría encantada de cuidar gratis un perro? Sería una situación en la que todos ganan: los perros harían más ejercicio y los propietarios disfrutarían de más tiempo libre sabiendo que sus perros están seguros”.

Fue el principio de borrowmydoggy.com: la economía colaborativa aplicada a los perros.

girl with borrowed dog
Rikke, la fundadora de borrowmydoggy.com, y su perro (prestado) Elvis.

De pegar carteles por el barrio a conseguir 300.000 miembros

Rikke comenzó poco a poco: durante un taller de fin de semana construyó un rudimentario sitio de acceso y publicitó su oferta poniendo carteles en el vecindario. La respuesta fue alentadora: 85 personas manifestaron su interés.

“Recibí consultas de un estudiante australiano que echaba de menos a sus perros en Australia, de un hombre mayor que caminaba con bastón y necesitaba ayuda para que sacaran su perro a pasear, y de una familia con una niña pequeña que realmente quería probar a tener un perro. Este mail me hizo llorar: una niña sin un perro; eso no lo podía consentir”.

“Sé que el 60-70% de las empresas nuevas cierra en los dos primeros años”, explica Rikke, que tiene un MBA. “Además de hacer algo que quieres hacer, es fundamental que realmente puedas resolver el problema de alguien; tienes que ofrecer algo que marque la diferencia”.

Parece que ha tenido éxito. Dos años y medio más tarde, borrowmydoggy.com cuenta con 300.000 miembros en todas las islas británicas. Los perros en oferta son tan variados como sus cuidadores: el cachorro de labrador Maisie es “muy confiado, con espíritu aventurero, le gusta jugar a arrastrar y disfruta aprendiendo nuevos trucos”. Rudi es un retriever “encantador” y “nunca ha mordido a otros perros o a la gente”; a Jil, la propietaria, le gustaría que alguien lo cuidara mientras ella va a visitar a su madre.

A Kahlo, una pequeña peluda cruzada con gafas de sol a la moda, le gusta que le hagan cosquillas en el pecho pero ladra cuando se queda sola. Ahora que su dueño padece una enfermedad crónica, Kahlo no sale a correr al parque tanto como le gustaría.

grupo de gente borrowmydoggy con perro prestado
La combinación perfecta: Posey (centro) consigue una doble dosis de amor de sus dueños (derecha) y cuidadores (izquierda).

Cuidadores de todas las clases sociales

Los cuidadores pertenecen a todas las clases sociales y entre ellos se encuentran empresarios, autónomos, estudiantes, jubilados y familias enteras. Algunos sólo quieren un perro a tiempo parcial; otros quieren tantear el terreno antes de dar el salto y tener su propio perro. Otros ya tienen un perro y quieren otro que les haga compañía.

Para Rikke, las ventajas están claras: “Cuando pides prestado un perro haces más ejercicio, sales y te encuentras con gente nueva. Y el amor de un perro no tiene precio; te quiere si tú le quieres”.

¿Pero puedes confiar a un extraño tu querida mascota? Rikke recomienda que el dueño y el solicitante “se olfateen” antes.

“Se trata de conocer realmente bien al otro. Es como tener una canguro o una niñera; no dejarías a tu hijo en manos de un perfecto extraño. Recomendamos varias visitas a la casa (o “ladridos de bienvenida”) antes de sacar a un perro.

borrowmydoggy smart fortwo con perro
Este perro disfruta de un paseo en el smart fortwo.

Es una oportunidad para compartir información sobre la mascota —sus hábitos de comidas, lo que le gusta y lo que no le gusta— y asegurarse de que se forma una pareja perfecta. Todos han de estar contentos, ¡hasta el perro!”.

Por supuesto, la vida de un perro no estaría completa sin un mordisco de infortunio de vez en cuando. Rikke también ha pensado en esto: para el caso de una ocasional pelea entre perros borrowmydoggy.com ofrece una póliza de seguro. Y si no basta con esto, los cuidadores preocupados pueden llamar a una línea de ayuda veterinaria cualquier día a cualquier hora para recibir asesoramiento o ser enviados a la sala de urgencias más cercana.

Como cualquier buena mujer de negocios haría, Rikke vive su marca: aunque su vida se ha vuelto algo más flexible, sigue prefiriendo no sentirse atada cuando se trata de canes.

“No quiero tener un perro propio si eso significa que al final se queda sólo en casa. Así que, ¿por qué no ayudar a los dueños locales? Para mí es estupendo: no quiero ser madre, pero puedo ser una gran tía. Y lo mejor de todo: hago feliz a otra persona”.