Mientras el descenso de la demanda de gasolina y el aumento de los precios de los inmuebles diezman el número de gasolineras urbanas, las áreas inutilizadas se aprovechan para un gran número de pop-ups llenos de color. Sólo temporalmente, cierto, pero siempre con ideas geniales.

La electromovilidad se extiende y ya está cambiando el aspecto de la ciudad. En Londres, por ejemplo, se están cerrando gasolineras por toda la ciudad que quedan desaprovechadas hasta que en su lugar se inician los trabajos de construcción de nuevas viviendas. Muchas veces, pop-ups creativos llenan los huecos en la imagen de la calle hasta que se inician las obras – al fin y al cabo son el terreno de juego perfecto para las mentes innovadoras.

La Here After en el barrio de White City en el oeste de Londres es el proyecto más actual. Los modelos, de gran tamaño y llenos de color y creados en colaboración con los artistas Craig & Karl, los diseñadores de carteles White City Signs, el centro de arte urbano Global Street Art y residentes locales, retoman la estética de la antigua carta de ajuste de la BBC y rinden homenaje a su centro de televisión en la misma calle, entretanto cerrado.

La caída de las gasolineras

La colorida superficie no es sólo una de las visitas obligatorias del verano londinense en materia de arte urbano, sino que es también el símbolo de un nuevo desarrollo: la caída de las gasolineras. Alex Newson, comisario superior del Museo del Diseño de Londres, sabe lo que eso significa para la ciudad del futuro.

«No creo que vayamos a echar de menos el arquetipo de la gasolinera», dice Newson, «pero el uso pop-up a corto plazo que observamos actualmente es especialmente interesante. Normalmente es imposible poder utilizar de esta forma ubicaciones top como ésta. Las gasolineras abandonadas ofrecen espacio para la creatividad, algo que de otro modo no existiría nunca en la misma ubicación.

En el proyecto Here After, la publicación White Noise anima a la comunidad a participar. «¿Queréis utilizar este lugar?», pregunta un letrero color rosa luminoso a la entrada del recinto de la gasolinera. «¡Estupendo! Queremos que este lugar se utilice de la forma más variada posible. Desde puesto de mercado pop-up, hasta sesiones de fotografía – todas vuestras ideas son bienvenidas.»

Gasolinera pop-up Here After
La gasolinera vuelve: en forma de pop-up lleno de color.
Foto: Craig & Karl

Como para la renovación de toda la zona con tiendas, restaurantes, centros de formación, viviendas y oficinas se han destinado diez mil millones de dólares, tarde o temprano serán los bulldozers los que llenen su imagen. Pero hasta que eso ocurra, los londinenses dispondrán de tres años de tiempo para utilizar el Here After como escenario para su creatividad.

Las gasolineras podrían convertirse en estaciones para drones

La cuestión es si las gasolineras pueden seguir existiendo en su forma actual. Lo cierto es que aún existen abrevaderos aislados – las gasolineras de antes – en las calles de Londres. Si bien pasan desapercibidos a los transeúntes, algunos de ellos siguen intactos y se han convertido en arriates para flores.

Newson ve aquí una oportunidad: «Cuando nuestro diseñador residente Chris Greene estudió las interfaces entre la tecnología de los drones y las estructuras de la ciudad, llegó a la conclusión de que las gasolineras abandonadas podrían utilizarse como puntos de entrega para sistemas de suministro autónomos, ya que se encuentran ubicadas a distancias regulares.»

Repostaje de cultura y vida nocturna

Una gasolinera abandonada de Texaco en 100 Clerkenwell Road en el norte de Londres incluso llamó la atención del estudio de arquitectura Assemble, distinguido con el premio Turner. El colectivo transformó el lugar en un cine con el nombre perfecto, «Cineroleum» – la base de un proyecto urbano fascinante. Lo más destacado es la opulenta cortina que separa el teatro de la calle, que se levanta al terminar cada función y que en poco tiempo adquirió el estatus de culto.

Cineroleum: antigua gasolinera transformada en cine, por la noche
Cineroleum: antes gasolinera, hoy cine.
Foto: Assemble Studio

Más profano, pero no por ello menos entretenido, es el ejemplo de Pump Shoreditch, que con once puestos de comida y un bar se autodenomina el «mayor y mejor mercado de comida callejera» de Londres. Surgido sobre el terreno de otra antigua gasolinera de Texaco, el mercado pop-up en uno de los barrios más de moda de Londres se convirtió en un punto de encuentro muy querido por los ravers hasta que fue cerrado con motivo de un «proyecto de uso mixto» (es decir, viviendas de lujo). Existió desde 2014 hasta 2017.

Cuesta creerlo, pero antes de que el East End se convirtiera en el epicentro de los asiduos a los clubes de la noche de Londres, éstos se encontraban en King’s Cross. La gasolinera de BP que estaba en el Goods Way era un lugar fiable para la adquisición de chicles o agua para los ravers. Pero cuando tanto éstos como los conductores fueron desapareciendo, se hizo cargo de ella la entretanto premiada Filling Station. Además de pizzería y espacio para eventos, la Filling Station alojaba también el restaurante Shrimpy’s, cuyas hamburguesas de cangrejo blando pusieron rápidamente la ciudad patas arriba.

Antigua gasolinera The Filling Station junto al agua
La Filling Station ofrece espacio para eventos.
Foto: Flickr / George Rex (CC BY-SA 2.0)

Art déco de los principios de la cultura del automóvil

Algunas gasolineras son tan especiales por sí solas que están protegidas como edificios históricos. La Bloomsbury Service Station, por ejemplo, se abrió en 1926 – un tiempo en el que los automóviles eran mercancía de lujo. Durante muchos años sirvió de punto de repostaje para los famosos taxis negros de Londres. Hoy día, el edificio se utiliza como restaurante-hamburguesería, pero la arquitectura Art déco se puede seguir admirando allí.

Antes gasolinera, ahora restaurante-hamburguesería Petrol
Comida a la parrilla en la antigua gasolinera.
Foto: Nick Kane / Garnett & Partners

Pero quizá el mayor tesoro se encuentra fuera de Londres. La Manor Road Garage en el sur de Inglaterra se construyó en 1934 y después de su cierre en 1973 cayó en el olvido durante 40 años nada menos. Desde su redescubrimiento está protegida por la organización English Heritage como monumento nacional, fue restaurada con el mayor esmero y transformada en viviendas de alta calidad – incluidos cuatro surtidores originales Shell iluminados en la entrada al recinto.

En EE.UU., las gasolineras Art déco tampoco son una rareza. Por ejemplo, la Gilmore Gasoline Filling Station abrió en 1935 en el centro de Hollywood. No es de extrañar por tanto que aparezca en tantas películas – desde «Los Ángeles Story» hasta «48 horas». Aunque se encuentra inscrito como monumento cultural de la ciudad de Los Ángeles, el edificio se fue deteriorando hasta que una gran cadena de cafés lo rescatara y lo restaurara ostentosamente. Hoy en día es un drive-through, al fin y al cabo, estamos en L.A.

Y por último un contraejemplo, ya que este edificio se convirtió en gasolinera sólo tras el paso de los años: el pub Bell & Horn en el barrio londinense de Highgate estuvo sirviendo cerveza a gargantas sedientas de 1721 a 1925. Después, el pub se convirtió en una de las gasolineras más importantes de Londres. En correspondencia con su bien situado vecindario, la tienda de comestibles que tiene adosada vende mermeladas especiales y pastelería fina.

Pese al aumento del uso creativo de las gasolineras abandonadas, Alex Newson no ve una subida al poder definitiva por parte de artistas o gastrónomos. «En todos los casos hay siempre muchos factores en juego y lo que pase al final depende aún de la promotora inmobiliaria», dice el comisario del Museo del Diseño. Es decir: lo mismo que en todas las metrópolis, los negocios inmobiliarios tienen siempre la última palabra.

El futuro de las gasolineras seguirá siendo incierto, a medio y largo plazo. Lo que sí sabemos es que en su forma actual van a terminar desapareciendo tarde o temprano. Hasta que eso ocurra pueden enriquecer la imagen de la ciudad de una forma completamente nueva y llena de fantasía.