Fuera de su torre de marfil, en la ciudad, los estudiantes británicos de arquitectura están ayudando con su proyecto «Hands on Bristol» a que los residentes den forma a su propio entorno.

Todo comenzó con una verja cerrada, Ebenezer Gate en Bristol. Aunque enmarcada por una pintoresca arcada, la callejuela que se encuentra detrás se ahogaba en un mar de basura. Durante más de dos décadas, este rincón perdido de Bristol estuvo entre los lugares más abandonados y mugrientos del barrio Bedminster de la ciudad.

Para los estudiantes de arquitectura de la University of the West of England, la verja cerrada constituyó una clara señal de alarma. Y una oportunidad: querían dar a la gente que pasaba cada día por este desolado lugar una nueva imagen y perspectiva.

«Nuestro proyecto nos saca de la universidad y nos sitúa en el espacio público», afirma la profesora Rachel Sara, responsable de Hands on Bristol. «Comenzamos colocando sencillamente unas guirnaldas de luces de colores de una parte a otra de Ebenezer Gate para llamar la atención de los residentes locales. Después hablamos con los vecinos y los transeúntes y les preguntamos sobre el tipo de futuro que imaginaban para la zona. A continuación, anotamos las más de 100 respuestas en pequeñas banderolas y las colgamos sobre la puerta para que todos las vieran».

Los residentes en el hogar de jubilados colindante esperaban, especialmente, un lugar tranquilo donde pudieran sentirse seguros. Esto, a su vez, dio vida a la idea de convertir Ebenezer Gate en un lugar donde contar historias, un lugar donde la gente pudiera detenerse y charlar sobre sus vidas.

Notas naranja en Ebenezer Gate en Bristol
Las ideas de la comunidad se mostraron en banderolas naranja, para que todos las vieran.
Foto: Hands on Bristol

Donde esté una buena tarta

Los estudiantes alentaron una fuerte implicación de los vecinos anunciando una limpieza comunitaria mediante folletos y carteles, café y tarta incluidos. Poco después, celebraron la apertura oficial con música, poesía, actuaciones… y aún más tarta.

Ahora está dando fruto el plan Hands on Bristol: con este nuevo aspecto recién limpiado, sin basura, y accesible, Ebenezer Gate está irreconocible. Un conjunto serpenteante de bancos invita a los ciudadanos a sentarse para disfrutar de un breve descanso o una charla, realmente un pequeño oasis urbano. El antiguo montón de basura se ha convertido en el «Pocket Park Ebenezer Gate».

Un enfoque práctico

Ebenezer Gate es un gran ejemplo hecho realidad del enfoque Hands of Bristol. El proyecto de planificación urbana colaborativa fomenta las colaboraciones frecuentes entre la escuela de arquitectura de la University of the West of England y los vecinos de diferentes barrios para definir y realizar diseño en diferentes espacios sin ánimo de lucro.

«Antes, cuando yo estaba estudiando arquitectura, trabajábamos en proyectos que no tenían nada que ver con el cliente o el usuario final real», explica Rachel Sara. «Encuentro increíblemente frustrante que mis estudios estuvieran tan alejados del mundo real».

Sara considera la campaña una contraurbanización positiva. «Por un lado, Hands on Bristol facilita a nuestros estudiantes realizar algún trabajo práctico como parte de su proceso educativo, trabajo con valor real para la población local. Al mismo tiempo, capacita a los residentes de un barrio para desempeñar un papel activo en la remodelación de sus entornos más cercanos».

Gente diseñando carteles en Bristol
Se trabaja en talleres para planificar el espacio.
Foto: Hands on Bristol

La planificación urbana como un proyecto comunitario

Este enfoque social y colaborativo de diseño está comenzando a hacer progresos en la planificación urbana. Ideas obtenidas a través de encuestas a usuarios están preparando el terreno para la futura planificación, lo que permite a arquitectos, urbanistas y diseñadores tener un impacto directo y apoyar el proceso con su experiencia.

Desde que la legislación del Reino Unido aprobara competencias globales para barrios y municipios en 2011, p. ej. en lo relacionado con solicitudes de subvenciones públicas, tal conocimiento se ha hecho indispensable.

Así pues, los estudiantes involucrados en Hands on Bristol no solo llevaron a cabo largas negociaciones con el propietario de Ebenezer Gate, sino que también hicieron gestiones para conseguir una subvención de 8.000 £ de la administración para encargar a un carpintero que fabricara los bancos de madera.

Reunión en Ebenezer Gate
De rincón mugriento a punto de reunión.
Foto: Hands on Bristol

Las soluciones locales devuelven a las ciudades su propia identidad

«En todo el Reino Unido las ciudades son cada vez más parecidas. Muy a menudo te encuentras con supuestas ciudades clónicas, con idénticas tiendas y cafeterías en cada calle principal», añade Sara. «Soluciones locales que estén perfectamente adaptadas a sus entornos pueden devolver a estas ciudades su propia identidad».

Otro factor distintivo de Hands on Bristol es su deseo de dar vida a la arquitectura a través de actuaciones y eventos. Propone limpiezas colectivas, debates, sesiones de repostería o jardinería: medidas que deliberadamente convierten a la arquitectura en una plataforma de intercambio social.

Desde 2012, Hands on Bristol ha abordado una impresionante variedad de proyectos. La lista va por 30 y continúa: desde Totterdown Steps, un antiguo paso para peatones olvidado, al Make Lewes Festival, que transformó un baño turco abandonado en escenario de un festival artístico de una semana.

«Nuestro objetivo siempre ha sido animar a la gente para que participe y se sume. Durante mucho tiempo la gente ni siquiera era consciente de que podía involucrarse», comenta Sara. «Ahora, nuestro próximo paso es acercar vecindarios que carecen de organización y un sentimiento de comunidad. Entretanto, nuestros estudiantes se benefician de poder hablar directamente con usuarios reales». Este enfoque de práctica intensiva es ideal para preparar a los futuros arquitectos para que sobresalgan en el trabajo orientado al usuario, subraya la profesora. «Nada inspira más a los arquitectos que saber que han marcado una diferencia».