¿Qué pasaría si transformáramos el plástico que contamina los océanos en carreteras? Una compañía holandesa ya lo está haciendo.

Para la mayoría de nosotros, una buena carretera es aquella de la que no tienes que preocuparte: una carretera despejada, sin baches y con una capa de asfalto que nos permita ir de un sitio a otro sin complicaciones. Para Anne Koudstaal y Simon Jorritsma, sin embargo, las carreteras son infinitamente más fascinantes.

Cuando se les habla de la construcción de carreteras sus ojos se iluminan con el potencial revolucionario de un nuevo tipo de carretera inteligente. Anne y Simon son asesores de asfalto de KSM, una de las mayores empresas de construcción de carreteras en los Países Bajos. Y además, están convencidos de que las carreteras del futuro no se construirán con asfalto tradicional, sino con plástico.

“Simon y yo estábamos sentados en una sala pensando en qué sucederá en el futuro: a qué tipo de problemas tendrán que hacer frente las autoridades, qué querremos los usuarios de la vía pública, y el impacto del cambio climático y las inundaciones”, explica Anne. Dieron con una idea simple pero de gran alcance: si el plástico que llena los vertederos o los océanos pudiera usarse para construir carreteras prefabricadas ligeras se podrían resolver varios problemas al mismo tiempo.

Portrait Anne Koudstaal y Simon Jorritsma
Anne Koudstaal y Simon Jorritsma están convencidos de que las carreteras del futuro no se construirán con asfalto tradicional, sino con plástico.

Necesidades de usuarios de las carreteras tropezan con conciencia ecológica

“El hundimiento de las carreteras es un gran problema en los Países Bajos. Esto se debe a que el suelo es tan húmedo que el firme se empapa, lo que hace que se hunda hasta un grado tal que, en algunos casos, debe ser reemplazado después de solo tres o cuatro años”.

El plástico tiene una gran ventaja: no sólo es impermeable, sino que también es mucho más ligero que el asfalto. Las carreteras de plástico se podrían diseñar con drenajes para tormenta incorporados, un sistema que recoge el agua durante los aguaceros intensos para liberarla más tarde de un modo controlado.

Las carreteras prefabricadas podrían construirse rápidamente, reduciendo el tiempo que perdemos en atascos de tráfico. Y una carretera de plástico podría alcanzar 50-100 años sin mantenimiento. Comparemos esto con los firmes convencionales, que por término medio necesitan ser reemplazados tres veces cada cincuenta años.

Ya se está construyendo un prototipo

Hay desafíos. Actualmente, KSM está concluyendo una colaboración para construir un primer prototipo aplicable al mundo real. “Queremos empezar con un carril pequeño para bicicletas y después construir carreteras cada vez más grandes usando los conocimientos que obtengamos de nuestros ensayos de laboratorio y proyectos piloto”.

Pero se plantean algunos problemas. El plástico reciclado debería ser procesado o clasificado para asegurar una calidad mínima. Necesitaría algún tipo de protección contra la radiación UV y el material debería estar concebido para ser retardante de llama y de bajo ruido. Aun así, Anne y Simon confían en poder superar todos estos desafíos.

“Una vez se dispone del material base”, comentan, “las posibilidades de las carreteras de plástico son infinitas”. Podrían incorporarse células solares para que la superficie fuera autosuficiente o incluso generadora de energía, y utilizarse sensores para ofrecer información en tiempo real sobre el tráfico, la temperatura, la nieve y el hielo, lo que mejoraría la seguridad y reduciría espectacularmente la congestión.

Por último, hay un gran potencial de beneficio medioambiental debido a la reutilización de plástico, es decir, de residuos no biodegradables que actualmente contaminan los océanos o se amontonan en vertederos sólo para finalmente ser quemados.

Sección transversal de una carretera de plástico: las calzadas prefabricadas podrían colocarse juntas.
Sección transversal de una carretera de plástico: las calzadas prefabricadas podrían colocarse juntas.

Más ideas sobre carreteras de alta tecnología

KWS no es la única que está pensando en las carreteras del futuro. El diseñador Daan Rosegaarde, también de los Países Bajos, utiliza la luz para hacer carreteras inteligentes. Su pintura sensible a la temperatura podría usarse, por ejemplo, para mostrar símbolos que alerten a los conductores sobre la inminente aparición de hielo.

Una carretera equipada con sensores sabría cuándo está siendo utilizada y activaría la iluminación según se necesite, evitando que esté excesivamente iluminada cuando esté vacía. No sólo esto: una banda de luz podría viajar delante de los vehículos a la velocidad máxima permitida. Si conduces más rápido podrías llegar al final de la banda y dejar de circular por carretera iluminada.

Por ahora, sin embargo, la respuesta puede estar en innumerables pequeñas mejoras. El FEHRL (Foro de Laboratorios Europeos de Investigación de Carreteras Nacionales) está trabajando para convertir 70.000 kilómetros de carreteras europeas en carreteras adaptables, automatizadas y resistentes al clima. En un futuro muy cercano podríamos ver hormigón que captura emisiones de CO2 y NOx y que es auotorreparador, más duradero y menos ruidoso.

Las carreteras del futuro estarán formadas por secciones prefabricadas y captarán energía solar (de hecho, el laboratorio de investigación holandés TNO ya ha hecho realidad la “SolaRoad”). También serán capaces de recargar vehículos eléctricos y ayudar a la gestión de tráfico con un sinfín de datos en tiempo real. Sea cual sea el tipo de carreteras que veamos en el futuro, una cosa es cierta: las carreteras del futuro tendrán un nivel tecnológico tan elevado como el del los coches que circulen por ellas.

Plastic roads graphics
El plástico tiene una gran ventaja: no sólo es impermeable, sino que también es mucho más ligero que el asfalto.

Para más información sobre SolaRoad, visita el sitio web.