Cuando falta espacio y se requiere flexibilidad, constatamos las limitaciones de los edificios residenciales clásicos. Estas diez microcasas demuestran que en el futuro nos las arreglaremos también con menos sitio.

Paredes móviles

El concepto de rellenar huecos no tiene connotaciones positivas, pero el proyecto «Shoji House» en Tokio pretende cambiar las cosas. El arquitecto Yoshiaki Yamashita lo concibió teniendo en mente todos los minúsculos sitios vacíos de una megaciudad. Y se hace posible gracias a un sistema extremadamente flexible de paneles deslizantes de papel tradicional, denominados Shoji.

Fachada negra minimalista de la Shoji House
La Shoji House en Tokio.
Foto: Eiji Tomita

El exterior está protegido de la intemperie con tabiques de Plexiglas. Siguiendo el principio de superposición del mundo de la moda, esta visión arquitectónica de una oficina creativa con segmentos transparentes y opacos inicia una nueva era en lo que a privacidad se refiere.

Diseño minimalista de la Shoji House
Interior minimalista con paredes flexibles.
Foto: Eiji Tomita

Vivir en lugar de aparcar

Marco Casagrande es un adelantado a su tiempo: pronto la cantidad de vehículos en la ciudad será menor y su tamaño se reducirá, por lo que este arquitecto finlandés ha pensado cómo aprovechar las zonas de estacionamiento que quedarán libres. La solución: construir allí sus microcasas «Tikku».

Con 2,5 x 5 metros, tienen las mismas dimensiones que una plaza de aparcamiento convencional. Las primeras casitas «Tikku» de Casagrande se presentaron en la Helsinki Design Week 2017: construidas en una sola noche con paneles contralaminados de CLT, una madera maciza muy ligera y aislante, tienen tres plantas e incorporan paneles solares. Resultado: una vivienda autoabastecida de 38 metros cuadrados.

La casita "Tikku": una microvivienda autoabastecida
Tikku, una microvivienda de tres plantas.
Foto: Nikita Wu

Cabinas salidas de una impresora 3D

Un hogar a un clic de distancia: así será el futuro en opinión de Haseef Rafiei. Este estudiante de arquitectura británico-malayo diseñó la «Pod Vending Machine»: un entramado de rascacielos con una impresora 3D gigante instalada en la parte superior, que fabrica módulos de viviendas y los deposita en los espacios libres con ayuda de un brazo de grúa.

La visión tecnificada De Rafiei imita la estética de las incontables máquinas expendedoras de juegos y productos tan populares en Asia y visualmente también recuerda a un robot gigante. Al mismo tiempo, esta estructura sigue la tendencia de la impresión 3D, que ya permitió realizar los primeros proyectos de construcción urbanos como los puentes para bicicletas.

Pod Vending Machine: un entramado de rascacielos con módulos de viviendas individuales
Futurismo: cabinas residenciales salidas de una impresora 3D.
Foto: Haseef Rafiei
Módulos residenciales en la Pod Vending Machine
Viviendas modulares en el futuro.
Foto: Haseef Rafiei

Tienda suspendida

¿Volveremos a vivir algún día en los árboles? A los belgas Bruno de Grunne y Nicolas d’Ursel les gustaría mucho. Estos arquitectos amigos de los bosques han diseñado la «Dom’Up Treehouse»: una casa en un árbol de 16 metros cuadrados hecha de lona.

El apartamento de una habitación solo necesita dos árboles para fijarse y tiene incluso espacio para el lujo, con ventanas, toldo y terraza. Una vez desmontado, se carga en una camioneta y se transporta al siguiente emplazamiento.

Dom’Up Treehouse: una casa de lona en un árbol
¿Tienda en un árbol o apartamento estudio? ¡Ambos!
Foto: Dom’Up

Cartón más plástico

Las viviendas temporales no solo hacen falta en las grandes ciudades, sino también para los refugiados. El famoso arquitecto japonés Shigeru Ban lleva 20 años diseñando casas para personas desplazadas. Ahora, la ONU le ha contratado nuevamente para proporcionar un techo a 20.000 refugiados en Kenia.

Una vez más, Ban se propone utilizar materiales de construcción sostenibles, localmente suministrados y reciclables. Es probable que en este caso utilice también materiales económicos: cajas de cerveza para los cimientos, tubos de cartón para las paredes y láminas de plástico para el tejado.

Casas de vacaciones Space Art

La década de los sesenta fue una época de ruptura y de grandes sueños. Ahora es posible contemplar tres de los castillos de ensueño más flipantes de esos años: el parque de esculturas «Friche de l’escalette» cerca de Marsella alberga la «Futuro House» de Matti Suuronen, la «Bulle Six Coques» de Jean-Benjamin Maneval y el «Hexacube» de George Candilis y Anja Blomsted.

Con todo, las tres casas de vacaciones diseñadas a finales de la década de los sesenta poco tienen que ver con las clásicas cabañas de camping. Más bien recuerdan a los ovnis, se apoyan en zancos, tienen formas excéntricas e interiores futuristas.

Tres microcasas futuristas en Friche de l’escalette
Regreso al futuro: bungalows espaciales en Marsella.
Foto: Friche de L’escalette

Anillos de papel apilados

¿Cuál es el resultado cuando se deja jugar a tres arquitectos con papel y tijeras? En el caso de Studio 3A una estructura bastante poética. Los arquitectos conformaron las hojas de papel laminadas y cortadas en cilindros y luego las apilaron como los bloques de hielo de un iglú. No se necesitó cola ni tornillos para ensamblar estas casitas de papel. El nombre de «Paper Cloud» hace referencia a la fachada transparente y al ambiente luminoso onírico del interior.

Casitas de papel Paper Cloud hechas de papel en láminas recortado
Paper Cloud: estructura etérea de papel.
Foto: Studio 3A

Cueva arcaica

La residencia de los Teletubbies podría haber servido de modelo para la «Gumpha House» de la arquitecta Shailesh Devi en India: parcialmente bajo tierra, más cueva que casa, con muros de piedra curvados orgánicos, puertas redondas y tragaluces.

Vista exterior de la Gumpha House
Gumpha House en India.
Foto: Vikrant Dashputre

Lo que en la serie televisiva despertaba la fantasía infantil, se convierte aquí en refugio para urbanitas estresados. Con su «Gumpha House», Devi desea dar la oportunidad a sus habitantes de reconectar con la naturaleza en un espacio reducido y con los medios más sencillos.

Decoración interior de la Gumpha House
Parcialmente bajo tierra, más cueva que casa.
Foto: Vikrant Dashputre

Cabaña de madera contra el estrés

En las «72h Cabins» cabe poco más que una cama de matrimonio. A fin de cuentas, estas pequeñas casas de vacaciones están pensadas únicamente como lugar de descanso. Las casas de madera de abeto muy poco tratada despiden un maravilloso aroma a bosque, y los paneles de vidrio en paredes y techos ofrecen vistas impresionantes del paisaje circundante.

La arquitecta sueca Jeanne Berger construyó las cabañas a medida para la isla privada Henriksholm. Ideó el nombre de «72h Cabins» cuando descubrió los hallazgos de un ensayo en el que se demostraba que el nivel de estrés del habitante de una cabaña desciende drásticamente después de 72 horas.

Microcasa 72h Cabins con paredes de vidrio
Vivir sin estrés: microcasa de 72h Cabins.
Foto: Maja Flink

Sistema eficiente

Embalada, la «casa nómada» no es mucho mayor que un armario de automontaje. Esta casa metálica ligera se puede incluso enviar, pero incluye todo lo necesario en un hogar: sala de estar, dormitorio, cocina y baño.

Para superar este reto, el arquitecto canadiense Ian Kent diseñó no solo una forma básica innovadora, sino también todos los componentes interiores. En la escalera se pueden instalar por ejemplo los módulos de la cocina. Un sofisticado sistema de luz natural consigue que nunca se tenga sensación de claustrofobia en la microcasa.