Aceras, arcenes, plazas de aparcamiento… las superficies asfaltadas dominan el paisaje urbano. Proyectos creativos desde San Francisco hasta Singapur demuestran que es posible transformar áreas públicas en oasis verdes temporales. Presentamos los ejemplos más inspiradores.

Park(ing) Day

Una plaza de aparcamiento es una plaza de aparcamiento es un… espacio público disponible para alquilar por un tiempo limitado. O así lo entendieron los miembros del estudio de arte y diseño Rebar de San Francisco en 2005, cuando convirtieron una zona de aparcamiento habitual durante dos horas en un pequeño parque público con césped, árbol y banco… para luego dejarlo todo como estaba al agotarse el tiempo del parquímetro.

Una fotografía del evento se propagó rápidamente a través de Internet y la idea atrajo a numerosos imitadores. Ahora, en Park(ing) Day amantes de la Naturaleza convierten miles de aparcamientos en cientos de ciudades de todo el mundo en espacio adicional para la vida pública.

Las acciones se desarrollan siempre el tercer viernes de septiembre. Continúan surgiendo sobre todo pequeños parques en estos espacios. Pero en Park(ing) Day también se instalaron clínicas y bibliotecas en los estacionamientos, se jugó al croquet, se celebraron bodas o se impartieron seminarios, siempre con el mismo mensaje: llamar la atención sobre las potencialidades y las deficiencias en el espacio urbano.

Park(ing) Day se ha extendido hasta Singapur, Johannesburgo o Anchorage. El sitio parkingday.org ofrece pautas y muchos consejos para desarrollar intervenciones propias. Entre las visiones compartidas: más asientos suponen más interacción entre las personas. Mejor trabajar con las autoridades locales que contra ellas. Y no olvidar llevar siempre suficiente cambio para el parquímetro.

Parking Day en Toulouse
Cada tercer viernes de septiembre, aparcamientos en todo el mundo se transforman en pequeños parques.
Fotografía: Flickr / Muséum de Toulouse (CC BY-SA 2.0). La foto fue editada.

Pavement to Parks

La continuación lógica del Park(ing) Day también procede de San Francisco. Su razonamiento: las calles ocupan un cuarto de la ciudad, mucho más que el conjunto de las zonas verdes. Al mismo tiempo, muchas de estas superficies urbanas no se aprovechan o se les da un uso escaso.
Los artífices de “Pavement to Parks” se han comprometido a identificar esos puntos muertos y revitalizarlos a largo plazo dándoles nuevos usos: oasis verdes, cafeterías al aire libre, espacios para el arte o áreas compartidas. Cuando el espacio lo permite, incluso crean “plazas“: nuevos espacios urbanos en los que los vecinos pueden practicar deporte o celebrar fiestas. A veces hasta se reconocen las antiguas marcas viales en el suelo.
“Pavement to Parks” arrancó a finales de la década de 2000 como iniciativa estilo guerrilla, pero pronto consiguió el respaldo de las autoridades. Desde entonces, el equipo creador ha desarrollado varios prototipos para dar nueva vida a los bordes de las carreteras no aprovechados: aparcamientos de bicicletas, escenarios móviles o asientos, incluso un parque en miniatura transportable. Además, “Pavement to Parks” cuenta ya con spin-offs en todo el mundo y ha llegado a Kuala Lumpur, Honolulu o Teherán.
Aunque Alemania no se ha sumado oficialmente a la iniciativa, existen por ejemplo zonas de aparcamiento en muchas áreas de Colonia aprovechadas ahora como cafeterías o restaurantes al aire libre, todo con el beneplácito de los políticos locales. El espíritu de “Pavement to Parks” impregna ya nuestras vidas.

Pavement to Park en San Francisco.
La continuación lógica del aparcamiento aprovechado como parque son las aceras plantadas, como aquí en San Francisco.
Fotografía: Jack Verdoni Architecture (CC BY-SA 2.0)

Ruelles Vertes

Las nuevas zonas verdes urbanas no solo nos deleitan la vista, sino que constituyen un punto de encuentro para personas de todo el barrio: una función social irrenunciable que no debería subestimarse. Un ejemplo destacable serían las Ruelles Vertes de Montreal. En muchas partes de la ciudad, unos pequeños caminos se abren paso entre solares, jardines y patios, que sirven como improvisados lugares de juego para los niños, aunque también como vertedero para la basura antiestética de los residentes.
Estos caminos abandonados renacieron cuando en la década de 1990 la ciudad decidió impulsar un plan de desarrollo para la rehabilitación de las callejuelas. La idea subyacente: si una mayoría de vecinos está a favor de una rehabilitación y está dispuesta a invertir esfuerzos, el municipio apoyará el proyecto con materiales y mano de obra.
Aunque la idea tardó cierto tiempo en materializarse, el programa cosechó un éxito irrefutable cuando las primeras callejuelas comenzaron a lucir en todo su esplendor. En la actualidad, cientos de caminos en la ciudad se han embellecido con pequeños parterres, plantas, muros verdes y zonas comunitarias donde las personas se sientan juntas a charlar y celebrar la vida.
Asimismo, la necesidad de colaboración hizo que los barrios se unieran. Muchos residentes que antes estaban aislados conocieron mejor a sus vecinos de al lado a través de estas actividades. Los resultados solo estaban limitados por la imaginación de sus impulsores. En estas calles estrechas han surgido cines al aire libre, clubs de intercambio de libros, murales, e incluso en invierno los niños aprovechan las Ruelles Vertes como pistas de hockey sobre hielo.

The Pothole Gardener

Se trata de regalar a la gente momentos inesperados de felicidad. Así describe Steve Wheen su motivación. Este australiano transforma baches en las aceras y las calles de Londres en pequeños jardines.
En ocasiones son solo algunas flores que Wheen introduce en un agujero, otras veces elaborados arreglos florales. Por ejemplo como una réplica en miniatura de una cancha de Wimbledon, con su cortacésped. O un mar de flores para la boda del Príncipe Guillermo con Kate Middleton.
Wheen comenzó su serie de jardines en miniatura hace unos años, cuando estudiaba un máster en diseño. “De pequeño hacía mucha jardinería en Canberra”, así describe sus inicios. “Y como había poco espacio en Londres, decidí trasladar mi actividad a la calle” Además, añade guiñando un ojo, “me apetecía evadirme un poco de los estudios”.
Aunque Steve Wheen ha terminado la universidad, continúa recorriendo las calles de Londres en busca de nuevas oportunidades para la jardinería. Ha documentado sus intervenciones en el libro “The little Book of little Gardens” (en alemán: “Der City-Gärtner”) y presenta nuevas creaciones en su blog thepotholegardener.com, donde comenta tanto sus propias intervenciones como los trabajos de otros inspirados por su iniciativa urbana.
Cuando se hace jardinería en la calle, es necesario asumir que con frecuencia los resultados son muy efímeros, pero Wheen lo acepta con deportividad. “Hay jardines que permanecen durante años”, declara. “Mucho más de lo que habría esperado”.

Jardín en miniatura del Pothole Gardener
Desde hace años, Steve Wheen planta jardines en miniatura en los baches de las calles de Londres.
Jardín en miniatura del Pothole Gardener
Fotografía: Steve Wheen
Planta en miniatura con minisilla
Fotografía: Steve Wheen
Flores en la acera
Fotografía: Steve Wheen
Pequeño jardín en Londres
Fotografía: Steve Wheen