Jeff Wilson, un profesor de ciencias medioambientales de la Huston-Tillotson University en Austin, Tejas, pasó un año ajustando su manera de vivir para que cupiera en un contenedor de 3 metros cuadrados, ganándose el apodo de «Profesor contenedor». Ahora es un defensor de las microviviendas.

Su experiencia al vivir en un contenedor modificado inspiró a Wilson la idea de poner en marcha Kasita, una empresa de microviviendas con un objetivo: reinventar la casa. El primer prototipo fue dado a conocer durante el South by Southwest Festival 2017 en un terreno desocupado contiguo al Historic Scoot Inn en East Austin.

Fotografía de Jeff Wilson, director ejecutivo de Kasita
Del contenedor a la microcasa moderna: Jeff Wilson.
Foto: Dan Gentile

Sorprende al verla desde la calle, y cuando las ventanas de cristal fotocromático no están oscurecidas, todos los que pasan pueden echar un vistazo al interior mínimamente estructurado y al limpio y sencillo diseño de los muebles. Una vez dentro, la casa presenta un aspecto acogedor y sorprendentemente espacioso.

Las grandes ventanas ponen a la vivienda en contacto con su entorno, manteniendo al mismo tiempo una intensa sensación de privacidad y autonomía. A diferencia de las casas prefabricadas tradicionales, Kasita está equipada para que no sea percibida como un espacio en blanco, sino más bien como una marca de estilo de vida dirigida a jóvenes profesionales creativos. «Todos los demás tipos de vivienda están diseñados por arquitectos», puntualiza Wilson.

Grandes sensaciones, huella pequeña

Para enfrentarse al desafío, Wilson se puso en contacto con Remy Labesque, un antiguo diseñador industrial jefe en Frog Design, para reinventar el concepto de la minicasa. El resultado es algo que tiene más en común con un objeto bellamente diseñado que con la arquitectura tradicional.

El acero y el cristal exterior enmarcan una superficie habitable de casi 33 metros cuadrados, que parece mucho mayor gracias a los tres metros de altura de los techos, la planta escalonada y a la abundancia de luz natural. Bajo el sofá se oculta una cama de 160 cm, manteniendo la sala de estar principal lo bastante despejada como para acoger confortablemente una pequeña cena de gala.

El rincón de lectura junto a la ventana principal es lo suficientemente espacioso como para practicar yoga, y los electrodomésticos respetuosos con el medio ambiente encastrados en el mobiliario reducen el espacio que ocupan el frigorífico y la lavadora.

Luminosa ventana de la microvivienda Kasita
Echa un vistazo al interior, si las ventanas fotocromáticas te lo permiten.
Foto: Dan Gentile

También incorpora lo más moderno en tecnología auxiliar doméstica de fácil acceso: una aplicación patentada responde a órdenes como «Encender por la mañana» atenuando la iluminación y conectando la radio en la ducha.

Emplea el modo «Noche de cita» para reducir la iluminación y hacer que suene la canción «Let’s Get It On» de Marvin Gaye en el equipo estéreo. «Es esencialmente una casa de multimillonario con el presupuesto de alguien que lucha por serlo», bromea Wilson.

Diseño interior de Kasita
El interior ofrece un espacio habitable alegre y confortable.
Foto: Dan Gentile

Asequible, modular y móvil

Un proceso de fabricación racionalizado ayuda a que Kasita se mantenga en el rango de precio que puede pagar alguien creativo en la mitad de su carrera que de otra manera nunca podría acceder a comprar una casa en un centro tecnológico como San Francisco, o incluso en una ciudad floreciente como Austin, donde el precio medio de la vivienda ronda los 400.000 USD.

Los posibles compradores están seducidos con un pago de reserva que parece demasiado bueno para ser verdad de solo 1000 USD a cuenta del precio total de 139.000 USD, una cifra que prevén recortar hasta 99.000 USD en 2019.

Espacio de almacenamiento de la microvivienda
El espacio de almacenamiento es esencial.
Foto: Kasita
Cocina de Kasita
Foto: Kasita
Timbre de Kasita
Foto: Dan Gentile
Mando a distancia de la microcasa
Foto: Dan Gentile
Relajándose en la microvivienda
Foto: Kasita
Pareja en la microvivienda Kasita
Foto: Kasita

La naturaleza modular de las casas prefabricadas Kasita supone que pueden dejarse caer en casi cualquier sitio, desde el centro de las ciudades a campus tecnológicos periféricos. Modelos anteriores concibieron un espacio tipo estantería en la que se introducirían las casas, pero el proyecto final es más esbelto y simplemente consiste en apilar las unidades una sobre otra.

Microcasa en un aparcamiento
Concepto de Kasita del emplazamiento de la casa moderna.
Foto: Kasita

Y a diferencia de una vivienda tradicional, una Kasita puede recolocarse fácilmente en otra ciudad si el propietario necesita trasladarse, ofreciendo no sólo las características avanzadas de los productos técnicos actuales, sino también movilidad.

«Hemos diseñado esta experiencia de usuario totalmente inmersiva. En lugar de tener un teléfono con tapa plegable, consigues un sistema totalmente integrado», comenta Wilson. «No sólo vives en un espacio, vives con él».

Microcasa Kasita en un jardín trasero por la noche
Una Kasita puede situarse fácilmente en nuevos entornos.
Foto: Kasita