Si en los centros urbanos ya no queda espacio para zonas verdes es necesario ser creativo. Como los creadores de «Lowline» en Nueva York – el primer parque subterráneo del mundo.

En Manhattan viven 1,6 millones de personas. Cada kilómetro cuadrado de la isla está ocupado. Prácticamente, solo se construye en vertical. Podría decirse que Manhattan revienta todas las costuras.

Cada vez queda en ella menos espacio para la naturaleza. Las personas necesitan zonas verdes urbanas para descansar, relajarse y escapar del ajetreo de la gran ciudad. Pero, ¿cómo puede recuperarse zona verde donde el espacio es un bien escaso?

Árbol subterráneo en Nueva York
Las plantas crecen bajo tierra con Lowline.
Foto: Lizzy Zevallos / The Lowline

Los amigos James Ramsey, un antiguo ingeniero de la NASA y Dan Barasch, que trabajaba en el área de marketing de Google, tuvieron una idea: Si la ciudad ya no tiene espacio, ¿por qué no construir un parque subterráneo?

Un árbol bajo tierra en Nueva York
Un sistema de espejos lleva la luz diurna bajo tierra.
Foto: The Lowline
Construcción de Lowline en Nueva York
Foto: Lizzy Zevallos / The Lowline
Construcción de Lowline en Nueva York Personas en el parque subterráneo de Nueva York
Foto: Monzeeki/ The Lowline
El laboratorio de Lowline
Foto: Nina LoSchiavo
Jardín Botánico bajo tierra
Parque subterráneo

Bajo tierra

Así nació la idea de Lowline. El nombre Lowline se inspira en el High Line, al oeste de Manhattan. Este tramo de vías de transporte de mercancías abandonado, de dos kilómetros de largo, se reconvirtió en un parque y desde 2014 atrae anualmente cinco millones de visitantes.

Ramsey y Barasch hallaron casualmente el lugar perfecto para su proyecto – debajo del puente de Williamsburg: una antigua estación término de la conexión ferroviaria entre Manhattan y Brooklyn, fuera de servicio ya desde 1948. En total son 5.500 metros cuadrados que esperan ser plantados.

 

Exposición subterránea en Nueva York
Como en otro mundo: el parque subterráneo.
Foto: Jami York

Sin embargo, el primer parque subterráneo del mundo tiene poco que ver con árboles y mesas de picnic. Los dos amigos tienen la visión de crear un jardín botánico que reverdezca y florezca todo el año. Ramsey, de 38 años, ha desarrollado un sistema de alumbrado innovador que lleva a la antigua terminal ferroviaria la luz diurna por medio de colectores de luz solar. Allí, la luz se redistribuye por medio de módulos reflectantes en forma de cúpula.

Ramsey y Barasch ven en la tecnología un hito científico – con potencial para muchas otras posibilidades de aplicación. Por ejemplo, sencillas escuelas, grandes naves o sótanos pueden revalorizarse con zonas verdes naturales.

Lowline: Un parque bajo la ciudad
La visión de Lowline: un gran parque bajo la ciudad.
Foto: RAAD / The Lowline

El Lowline Lab

Pero hasta la fecha de inauguración prevista el año 2020 hay todavía por delante muchos obstáculos que superar. Actualmente, están realizando ensayos de su proyecto, a dos manzanas de distancia del puente de Williamsburg. El Lowline Lab solo tiene una quinta parte de la superficie total prevista del parque planificado, pero desde octubre de 2015 los visitantes ya pueden obtener aquí una impresión de las posibilidades de un parque subterráneo. En el edificio de ladrillo rojo crecen más de 3.000 plantas, desde potos, pasando por el musgo dicranum scoparium, hasta la sagittaria de hoja ancha. Los creadores ensayan qué prospera bien bajo tierra y qué no. La sorpresa es que las fresas pueden cosecharse todo el invierno.

Los ciudadanos conversan en el evento de crowfunding
Los ciudadanos pudieron conocer el proyecto en el evento de crowdfunding.
Foto: Monzeeki / The Lowline

Además, la nave sirve como lugar de encuentro para los ciudadanos. El proyecto verde atrae sobre todo a los jóvenes. La mayor parte de los visitantes tienen entre 19 y 34 años. Una parte importante del trabajo actual de los dos creadores consiste en convencer del proyecto a los vecinos. Para ello se celebran regularmente talleres. Está previsto que los neoyorquinos tengan la posibilidad de votar sobre cuestiones de diseño de Lowline antes del comienzo de los trabajos.

El Lowline Lab estuvo abierto hasta finales de febrero. Ahora, el equipo de Ramsey y Barasch pasa a la siguiente fase.

Exposición de Lowline
Excursiones, cursos de yoga, jardinería urbana …
Foto: The Lowline
Yoga en el parque subterráneo
… el parque subterráneo ofrece muchas posibilidades de uso.
Foto: Marlaina Lutz
Niños en el parque subterráneo
Foto: Monzeeki / The Lowline
Los niños aprenden en el parque Lowline
Foto: Monzeeki / The Lowline

Diez millones de dólares hasta el verano

La ciudad dio luz verde en el verano de 2016 a Lowline – con la condición de reunir unos diez millones de dólares en el plazo de un año. Esto representa sólo una parte de los costes totales que, según la situación actual, se estiman en 80 millones de dólares. El equipo de Lowline depende, principalmente, de los donativos, ya que el municipio no desea participar directamente. Una campaña de puesta en marcha ha aportado ya al proyecto 225.000 dólares.

Pero, para Ramsey y Barasch, la financiación no es un motivo de preocupación. Hablando con el portal de la ciudad dnainfo.com se mostraron optimistas: «Simplemente tendremos que acelerar más que hasta ahora.»

Parque subterráneo en Nueva York
El futuro es verde – también bajo tierra.