Revitalizar una zona consiste entre otras cosas en acercar a la gente. En este caso, literalmente, ¡construyendo un puente! Esto es justo lo que hicieron los expertos arquitectos de ZUS con su puente para peatones financiado colectivamente “Luchtsingel”, que atraviesa tres barrios del norte de Rotterdam.

Comenzando en la estación central de Rotterdam, un puente amarillo de madera de 390 metros de largo se extiende hacia la antigua estación de Hofplein: ¡Bienvenidos a Luchtsingel! El puente, uno de los primeros ejemplos en el mundo de urbanismo financiado colectivamente, vuelve a conectar tres zonas que habían estado separadas entre sí desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Es más, Luchtsingel pretende servir como catalizador. Mejorando la zona (no sólo visualmente, sino también en términos de conectividad y funcionalidad), debe atraer nuevos negocios e inversiones, proporcionando en última instancia un estímulo positivo a esta parte de la ciudad.

Luchtsingel es una idea de ZUS (Zones Urbaines Sensibles). La falta de decisión y de poder ejecutivo de las autoridades municipales de Rotterdam animó al joven taller de arquitectura a tomar las riendas del asunto. Y aunque evidentemente Luchtsingel es el punto de atención del proyecto, el programa de regeneración urbana comprende un total de cincuenta o sesenta intervenciones urbanas individuales, incluyendo un jardín en azotea, una azotea pública y un parque público.

peatones en el puente amarillo
¡Bienvenidos a Luchtsingel!
Foto: Fred Ernst

Propiedad de más de 10.000 copropietarios

Conseguir suficiente apoyo, y dinero, de los ciudadanos fueron aspectos vitales para la realización del Luchtsingel: ZUS abordó la construcción de la primera parte del puente peatonal mediante financiación colectiva. Sin embargo, según Kristian Koreman y Elma van Boxel de ZUS, “más importante que la recaudación de dinero fue que la campaña de financiación colectiva generó apoyo y buena voluntad entre la gente. Al principio, muchos eran escépticos y reacios, pero una vez se vieron implicados, comenzaron a hacer suyo el proyecto”.

La campaña de financiación colectiva permitió a los ciudadanos comprar “su” parte del puente: está formado por miles de tablas de madera compradas por alguien y que llevan incorporado un nombre o un mensaje personal. En estos momentos, el puente y la zona tienen más de 10.000 copropietarios, dice van Boxel.

vista del puente amarillo luchtsingel desde arriba
El puente amarillo tiene una longitud de 390 metros.
Foto: Ossip van Duivenbode
restaurante del puente luchtsingel amarillo
Foto: Ossip van Duivenbode
vías del puente luchtsingel amarillo en Rotterdam
Foto: Ossip van Duivenbode
visitantes observan el puente luchtsingel amarillo
Foto: Fred Ernst
jardín en azotea Rotterdam
Foto: Ossip van Duivenbode
cruce del puente luchtsingel amarillo
Foto: Ossip van Duivenbode

Un proyecto beta con una curva de aprendizaje continua

Gracias a este puente, la zona que rodea la antigua estación de tren de Rotterdam Hofplein se ha convertido en un lugar bullicioso que ofrece una variedad de actividades y servicios. Conciertos, proyecciones de cine al aire libre, un café, una terraza en una azotea… esta zona es como un patio de recreo que parece tener de todo.

Kristian Koreman destaca que Luchtsingel es un trabajo en progreso al mismo tiempo temporal y constante. “Como está fabricado con madera, es relativamente fácil desmontar o modificar el puente de un modo flexible”. ZUS también lo considera un “proyecto beta” de urbanismo innovador con una curva de aprendizaje continua. ¿Qué funciona y qué no? ¿Qué áreas deben estar implicadas?

Los arquitectos son cada vez más quienes marcan la agenda

Luchtsingel es un claro ejemplo de un proyecto que fomenta el debate sobre el papel empresarial de los arquitectos y diseñadores urbanos como parte del desarrollo de la ciudad. Es discutible si los arquitectos siguen principalmente siendo meros ejecutantes o si están determinando cada vez más la agenda y tomando la delantera con su trabajo. El caso de Luchtsingel de ZUS demuestra que los arquitectos pueden realmente ser el detonante de procesos modernos de diseño de la ciudad, tomando la iniciativa y creando un impulso social en el desarrollo urbano.

“Luchtsingel nunca se acabará”, dice Koreman. “Es sólo el comienzo de un largo proceso de regeneración urbana”. En los próximos años, ZUS aspira a conectar el puente peatonal con Hofbogen, una antigua vía de ferrocarril elevada que está siendo transformada en un parque. “Entonces, la gente podrá literalmente entrar al parque cuando vaya paseando por el puente. ¿No sería genial?”