Con solo unos pocos meses de vida, el nuevo Museu do Amanhã (“Museo del Mañana”) de Río ya se ha convertido en un icono arquitectónico y en una visita obligada. Pero es algo más que una maravilla estética: quiere alentarnos a construir un mejor mañana, ahora.

Es único y espectacular, tanto en forma como en contenido. Con el Museu do Amanhã, el neofuturista arquitecto Santiago Calatrava ha creado un edificio en el que cada trocito es tan deslumbrante como su Turning Torso en Malmö.

Sobresaliendo sobre la bahía de Guanabara en el distrito portuario de la ciudad, antes un suburbio muy peligroso que ahora está siendo rehabilitado a gran escala, la estructura es más que digna de un país que ha alumbrado a Oscar Niemeyer, el arquitecto más grande de todos los tiempos.

“La idea es que el edificio fuera lo más etéreo posible, casi flotando sobre el mar como un barco, un pájaro o una planta”, dice Calatrava. Y aunque su obra es esbelta y elegante, también es asombrosa e impresionante por su tamaño.

Museo del Mañana, panorama
El arquitecto Santiago Calatrava diseñó un extraordinario edificio casi flotante, una visita obligada en Río de Janeiro.
Foto: Byron Prujansky

¿Nave Enterprise o transatlántico?

Sus aletas fotovoltaicas sobre el techo se yerguen cuando cobran vida y se alinean con el sol a lo largo del día; su forma de diamante evoca la puntiaguda y dura piel de una piña como homenaje a su entorno tropical.

Una rueda gigante, como una turbina, semeja un detalle de la nave espacial de ficción Enterprise, mientras que la resplandeciente cubierta blanca del museo, cuando la vemos desde abajo, avanza sobre el espectador como un enorme trasatlántico.

Pero lo que realmente importa es lo que hay en su interior: una exposición dedicada a la sostenibilidad. Este no es un museo muy convencional, que mira hacia atrás sobre lo que se ha hecho. En vez de ello, dice el conservador Luiz Alberto Oliveira, las exhibiciones “plantean preguntas sin dar respuestas”. El lema del museo es “El mañana es ahora, y ahora es el momento de actuar”.

Museu do Amanhã, reflejo exterior
Una mirada sobre el espejo de agua muestra una asombrosa vista sobre la bahía de Guanabara y la ciudad de Río de Janeiro.
Foto: Bernard Lessa

Preguntas sin respuesta

“El museo ofrece un discurso basado en algunas de las preguntas que la humanidad siempre se ha hecho”, amplía el director general Hugo Barreto. “¿De dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿adónde vamos? y ¿cómo llegaremos? Ojalá, construyendo un mundo mejor”.

El tema central del museo es que, por primera vez desde que existe la Tierra, el futuro del planeta lo construimos nosotros. Vivimos en el Antropoceno, una nueva era geológica en la que los cambios en nuestro planeta no son resultado de acontecimientos naturales, sino de la actividad humana.

Estas transformaciones se desarrollan a una velocidad sin precedentes: la cantidad de cambio que se espera en los próximos 50 años será comparable con la de los pasados 10 millones. El Museu do Amanhã pretende aumentar la concienciación sobre que nuestras acciones tienen consecuencias, y que es fundamental tenerlo en cuenta.

Pero primero, al entrar en el “portal cósmico”, con forma de huevo, los visitantes se reclinan para ver una proyección de 360 grados de Fernando Mereilles, director de la película “City of God”, que logra comprimir 13.000 millones de años de historia del Sistema Solar en unos escasos ocho minutos. Así preparados, pasean hacia las áreas restantes: Tierra, Antropoceno, Mañanas y Nosotros.

Museu do Amanhã, exposición
El Museu do Amanhã quiere que la gente medite sobre la sostenibilidad como posibilidad de influir en el futuro del planeta como seres humanos.
Foto: Bernard Lessa

Cuatro áreas, desde “Tierra” a “Nosotros”

La sección Tierra contiene tres cubos que exploran las tres dimensiones de la existencia: Materia, Vida y Pensamiento. Mientras la Materia está representada por una instalación artística de David Wurtzel (“tela en movimiento que refleja el lento desplazamiento de las placas tectónicas…”), el cubo de la Vida exhibe los ecosistemas de nuestro planeta, así como las interrelaciones de todas las cosas vivientes.

Pensamiento se centra en la mente humana y toda la diversidad que ha generado, tanto buena como mala, en arte, cultura, ciencia y comportamiento.

El área Antropoceno, que es el corazón del museo tanto física como conceptualmente, somete a los visitantes a una inquietante avalancha de datos continuamente actualizados en tiempo real que hacen una crónica sobre el impacto de los humanos sobre la Tierra, en este mismo momento: desde la acidificación de los océanos a los nacimientos y defunciones globales y las últimas cifras de consumo de agua, energía y carne.

Además, vídeos de desastres medioambientales traen a la mente lo que está lejos y, por lo tanto, no se ve. La intención es sacudir a los visitantes para que piensen sobre la sostenibilidad, preguntándose qué podemos hacer para dar forma a un futuro positivo.

Museu do Amanhã, pantallas
El museo se divide en secciones que reflejan la influencia humana sobre el planeta, de lo macro a lo micro.
Foto: Byron Prujansky

Actualizado con los últimos datos

Después de recibir la última información —el flujo de datos del museo lo actualizan constantemente instituciones científicas punteras como el Massachusetts Institute of Technology, MIT—, los visitantes entran en una zona interactiva llamada Mañanas.

Esta área examina seis megatendencias: cambio climático, biodiversidad, crecimiento de la población, integración cultural, avances tecnológicos y expansión del conocimiento, explorando cómo están relacionadas.

A continuación le toca al público: los visitantes son invitados a determinar su propia huella medioambiental y ver si, extrapolada a toda la población humana, es sostenible. Otra muestra sugerente, el Juego de las Civilizaciones, compromete a un grupo de jugadores para que trabajen en equipo para asegurar la supervivencia del planeta.

Museu do Amanhã, visitantes
Los visitantes exploran el mundo del mañana frente al cambio climático, biodiversidad, crecimiento de la población, integración cultural, avances tecnológicos y expansión del conocimiento.
Foto: Byron Prujansky

1.000 bombillas en la “casa del conocimiento”

Después de haber ejercido la pesada responsabilidad de salvar el planeta, los visitantes entran en la sección Nosotros para un bien merecido descanso. Aquí, en una “casa del conocimiento” indígena hecha de madera, una relajante pantalla de más de 1.000 bombillas se enciende y apaga, cambiando de color al ritmo de una música suave.

El espacio también aloja el único objeto físico del museo, una tjurunga aborigen. Esta reliquia sagrada simboliza el traspaso del conocimiento a otros y es uno de los objetos más antiguos hechos por el ser humano.

Tras meditar sobre los desafíos del mañana, y las soluciones de hoy en día, los visitantes salen al aire libre. Pasado el espejo de agua, se abre la bahía mostrando esta asombrosa, exuberante y agitada ciudad como un microcosmos del mundo.

Es verdad, el agua de la bahía sigue estando contaminada, para disgusto del Comité Olímpico. Pero cerca del museo se ha demolido una vieja autopista elevada y se ha sustituido por un túnel; lo viejo contaminante deja paso a lo nuevo sostenible. Para regenerar una zona no muy recomendable semiabandonada sobre el túnel, el ayuntamiento está creando un vecindario que conserva edificios históricos y lo enlaza con el resto de la ciudad con un tranvía y una red de paseos para peatones y carriles para bicicletas.

Es una esperanzadora visión de una planificación sostenible. Si somos nosotros quienes construimos el mañana, es posible que el renacimiento del puerto de Río, aquí, ahora, muestre el camino.

Museu do Amanhã, mirando hacia la tierra
Contempla el mundo como una creación de la humanidad. ¿Aceptas el desafío?
Foto: Byron Prujansky

Museu do Amanhã, Praça Mauá, 1 – Centro, Río de Janeiro.
Abierto de martes a domingo, de 10:00 h a 18:00 h
Para más información, consulta la página web, Facebook, Instagram, YouTube o Twitter.