El parque neoyorkino High Line Park es un idilio sobre una antigua vía elevada del tren. Una iniciativa ciudadana se encarga de mantener el verde y de exponer proyectos artísticos en él. El artista jamaicano Nari Ward convirtió recientemente un smart en una tierra de cultivo simbólica para una nueva vida.

«Esa mezcla tan especial de movimiento y reposo me fascina», dice Nari Ward. Y con ello se refiere tanto a su escultura «smart tree», como a su lugar de exposición.

La obra se puede admirar hasta marzo de 2017 en el High Line Park de Nueva York. Este parque en voladizo, nacido de una vía elevada del tren, tiene tras de sí una historia de casi cien años. Antes, los trenes de mercancías cruzaban el trazado para abastecer de material a las fábricas del oeste de Manhattan, rodando a una altura del segundo o tercer piso. Desde principios de siglo crece en este viaducto ferroviario paralizado un idilio verde de más de dos kilómetros de longitud, por encima del tráfico neoyorquino.

Un árbol creciendo de un coche

La antigua iniciativa vecinal «Friends of the High Line» no sólo se encarga del mantenimiento de árboles y arbustos, sino también de la exposición de arte urbano como performances o pinturas murales.

Es en este marco donde nació «smart tree» de Ward. En su primera visita a Jamaica tras 15 años, el artista descubrió en la parcela de su padre un coche para el desguace, apoyado sobre piedras y esperando una reparación que nunca tuvo lugar. El vehículo llevaba allí tanto tiempo que en el interior había crecido un limonero.

El arte rinde homenaje a la sostenibilidad

La combinación de deterioro y nacimiento, de técnica y naturaleza, de movimiento y reposo fascinó tanto al artista que decidió recrearla en el High Line Park – con un smart fortwo de la generación anterior 451. Los guardabarros están rellenados de piedra, el exterior recubierto de perfiles de neumáticos, el interior se ha rellenado de tierra fértil para que en él pueda crecer un manzano, un tributo al frío clima de Nueva York.

«Quería ofrecer la sensación del nacimiento de lo nuevo a partir de lo viejo», explica Ward. Nacido en 1963 en Jamaica, vive y trabaja en Nueva York desde los años ochenta. Muchas de sus obras están hechas con materiales que ha encontrado por las calles de la metrópolis. Los temas como la esperanza, el optimismo o la sostenibilidad se reflejan con frecuencia en sus trabajos.

Para Nari Ward, esto tiene mucho que ver con sus orígenes: «En los así llamados países del tercer mundo, la gente tiene que improvisar y arreglarse con lo que tiene. Eso es lo que quiero honrar con mis trabajos».

smart tree desde abajo
El árbol se alza del smart fortwo hacia el cielo de Nueva York.