No existe forma artística tan enraizada en su entorno como la arquitectura. Los ganadores del premio Pritzker de arquitectura de este año, RCR Arquitectes de España, ilustran de manera impresionante la relación que existe entre el medio ambiente y la construcción.

Para crear edificios bellos no basta con disponer de conocimientos de estática y construcción, sino que también es necesario saber comprender cómo se integran las construcciones en sus respectivos entornos. RCR Arquitectes son los ganadores del premio Pritzker de arquitectura de este año, el mayor honor en el sector. Esta empresa española fue fundada en 1988 por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta en la localidad catalana de Olot, ciudad natal de los tres.

Pese a haber realizado una serie de proyectos impactantes, entre ellos La Lira Theatre Public Space, un teatro demolido convertido en un nuevo espacio público en la localidad española de Ripoll, la elección de RCR para el premio fue una sorpresa. Normalmente, los ganadores de distinciones arquitectónicas tan importantes suelen disfrutar de estatus de estrella y tener un gran nombre. Sin embargo, el factor decisivo para la elección de RCR fue su enfoque colaborativo.

«La colaboración de estos tres arquitectos crea una arquitectura decidida a nivel poético. Una arquitectura que se refleja en trabajos atemporales en los que se manifiesta un profundo respeto por el pasado, pero que irradian al mismo tiempo una claridad tan actual como visionaria», en palabras del Presidente del Jurado Glenn Murcutt durante el anuncio de la distinción.

Antiguo teatro La Lira en Ripoll
Nuevo espacio libre en la localidad española de Ripoll.
Foto: Hisao Suzuki

Fama internacional, foco local

El estudio de arquitectura tiene su sede en una fundición renovada de Olot, un pequeño municipio catalán de 35.000 habitantes. La oficina llamada «Laboratorio Barberí» en la ciudad natal del trío es un ejemplo de los temas que se vuelven a encontrar en muchos de sus trabajos: robustas construcciones de acero que se integran sin problemas en su entorno y que tienen un inesperado efecto relajante. La envoltura original del edificio industrial se ha conservado. En su interior reina una atmósfera diseñada con armonía, como suele suceder en las casas de té o en las bibliotecas.

Los proyectos de RCR se encuentran desde Francia, donde el Museo Soulages fue provisto de una envoltura de acero minimalista, hasta Dubai, donde los arquitectos han construido el exclusivo proyecto del edificio de viviendas Muraba. Sin embargo, la mayoría de sus obras se encuentran en el norte de España. En un sector en el que el globalismo cuestiona el prestigio y el valor del pensamiento anclado localmente, el enfoque autóctono resultó refrescante para los jurados del premio Pritzker.

«Cada vez más personas temen que la creciente influencia internacional acabe con nuestros valores y costumbres autóctonas, así como con nuestro arte local. Les preocupa, incluso a algunas personas les da miedo. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta demuestran sin embargo que ambos mundos se pueden unir», continúa la declaración del Jurado.

Edificios anclados en el paisaje

Parques, edificios de viviendas, restaurantes o bodegas – los proyectos de RCR se integran en su entorno de una forma muy especial, en modo alguno estridente. El material más utilizado en sus trabajos es el acero Corten, cuya superficie curtida y oxidada forma un discreto contraste con el entorno natural.

La bodega Bell-lloc, anidada en una ladera cerca de Palamos, lleva a pensar primero en la base secreta de algún villano de las películas de James Bond. RCR ha ampliado el restaurante Les Cols de Olot con una sala de banquetes en la que se ha eliminado la separación entre el espacio exterior y el interior. Una construcción de tejado descubierto crea la ilusión de estar sentado bajo cielo abierto.

El planteamiento de rendirse a la naturaleza se refleja también en el espacio habitable de la casa rural de La Vall de Bianya. De sencillez espartana, esta zona residencial está construida en un terraplén con vistas a una alberca que recuerda a un embalse de agua natural en las montañas.

Pero el ejemplo más impresionante de la interacción entre arquitectura y naturaleza es el parque Piedra Tosca de la localidad de Les Preses, en el que RCR ha construido un laberinto de acero que atraviesa el curioso paisaje volcánico del vecino volcán Croscat – el «Mar de rocas», como lo llaman ellos.

Aunque los trabajos de RCR se distinguen por el profundo respeto por el entorno, el estudio no rechaza los planteamientos arquitectónicos audaces. Su guardería El Petit Comte llama la atención por sus contrastes especialmente vivos.

El edificio, de 1.000 metros cuadrados y con capacidad para 80 niños, es otro de sus proyectos en su ciudad natal Olot. Aquí, tubos verticales de colores luminosos sustituyen la estricta pátina del acero. Los tubos representan lápices de colores y algunos de ellos se pueden girar, introduciendo así un elemento interactivo lúdico. Las paredes de cristal llenan todas las habitaciones de luz del día generando un atmósfera agradable para aprender.

Niños en la guardería El Petit Comte
Colores fuertes y riqueza de contrastes: …
Foto: Hisao Suzuki
Elementos arquitectónicos amarillos en la guardería El Petit Comte de RCR Arquitectes
… la guardería El Petit Comte.
Foto: Hisao Suzuki

Más que arquitectura

Entretanto, los trabajos por encargo ya no bastan a RCR – el estudio ha ampliado su trabajo con las áreas de investigación y formación. RCR Lab A, fundado en 2008, pretende ser un «laboratorio de arquitectura abierto» que propone un planteamiento transdisciplinar para el diseño e indaga en la cuestión de si el avance tecnológico, que impulsa al sector, no está asfixiando la innovación.

«RCR nos ayuda a entender, de la forma más bella y poética, que la respuesta a esta pregunta no puede ser un ‘sí’ o un ‘no’ y que nosotros, por lo menos en lo que a la arquitectura se refiere, debemos perseguir ambas cosas; los pies firmes en el suelo y los brazos abiertos al mundo», dice el Jurado del premio Pritzker.

Una visión ésta que los arquitectos españoles quieren llevar más allá de las estructuras físicas: la Fundación RCR Bunka, el área de formación de la empresa, cataloga cada uno de sus proyectos para fines de estudio y comisaría eventos culturales relacionados con el tema del diseño.

Casas de colores proyectadas por RCR Arquitectes, ganadores del Pritzker
Una selección de los trabajos de RCR Arquitectes, los ganadores del Premio Pritzker.
Foto: Hisao Suzuki
Biblioteca Sant-Antoni de RCR
Foto: Eugeni Pons
Museo Soulages, conservado en negro y blanco
Foto: Hisao Suzuki
Una casa adosada de RCR
Foto: Hisao Suzuki
Edificio de viviendas de RCR por la noche
Foto: Hisao Suzuki
Un espacio libre diseñado por RCR
Foto: Eugeni Pons
Restaurante Les Cols de RCR Arquitectes, ganadores del Pritzker
Foto: Hisao Suzuki