El ruido de metal contra metal que antiguamente ensordecía a los visitantes del astillero de Róterdam ha sido sustituido por un ligero murmullo. Descubre cómo el makerspace holandés RDM ayuda a impulsar la industria creativa hacia una tercera revolución industrial.

Es una lluviosa tarde de lunes en Róterdam y todo parece tranquilo en el muelle de los antiguos astilleros Rotterdamsche Droogdok Maatschappij (RDM). Hace unos cuarenta años, cada poco se deslizaban por la rampa barcos portacontenedores recién construidos, pero esto es ahora algo imposible.

Como consecuencia del aumento de tamaño, los barcos portacontenedores de hoy en día tienen centenares de metros de eslora y decenas de manga, demasiado grandes para esta vía de navegación interior de Róterdam.

A pesar de esta evolución, las fachadas de la antigua sala de máquinas se mantienen orgullosamente en pie. Un letrero “Innovation Dock” pintado con grandes letras blancas adorna la parte superior de las puertas de garaje. El inmenso espacio tras esas puertas ofrece zonas de trabajo para empresas innovadoras y tecnológicas de reciente creación que realizan actividades de investigación y desarrollo (I+D).

Además de algunos cables y aparejos de los antiguos RDM que cuelgan del techo, pocas huellas del pasado son visibles en esta estructura de hormigón. Líneas amarillas en el suelo dividen el espacio abierto en zonas más pequeñas, la mayoría de las cuales están ocupadas por equipos de fabricación de alta tecnología.

En una de las zonas se encuentra una gran piscina usada para realizar ensayos con robots submarinos y otra ha sido configurada como área de ensayo para drones.

Robótica asequible

Un poco más en el fondo encontramos al arquitecto Leon Spikker de Studio RAP trabajando en un brazo robot de color amarillo brillante. El robot forma parte de RDM Makerspace, un taller público instalado en el Innovation Dock.

Usando software que él mismo ha desarrollado, Spikker consigue que el brazo transforme una pieza de madera.

“La robótica ofrece todo un mundo de oportunidades, pero para los empresarios emergentes, la compra de equipos como este representa una enorme inversión”, dice Spikker, él mismo un empresario en ciernes y especialista a la hora de usar robots industriales en el diseño arquitectónico.

“RDM Makerspace ofrece una solución ideal. Puedes comenzar de inmediato y no necesitas buscar un inversor o pedir un préstamo al banco”.

Bob Marley de RDM Makerspace
RDM Makerspace es un gran lugar para el intercambio de conocimiento y la polinización cruzada de ideas.

Comunidad unida

RDM Makerspace pone máquinas profesionales al alcance de autónomos, empresas tecnológicas emergentes y otros profesionales creativos. Los usuarios pagan por usar el edificio 35 € al día o 129 € mensuales como cuota de socio. “Los usuarios regulares también se benefician gratuitamente de nuestra riqueza de conocimientos y de una comunidad unida”, afirma Vincent Wegener, cofundador de la iniciativa.

Promociona el espacio como un gran lugar para el intercambio de conocimiento y la polinización cruzada de ideas. “Diseñadores, fabricantes de muebles y artistas vienen aquí para trabajar en excitantes proyectos individuales y conjuntos. Aconsejan y ayudan a los demás con tareas. También hay un grupo habitual de autónomos que dirigen talleres sobre cómo usar ciertas máquinas. Esto proporciona valor añadido a nuestros miembros”.

Impulso económico

RDM Makerspace abrió sus puertas hace más de tres años. Inicialmente, Wegener y su socio en el negocio, Jurjen Lengkeek, sólo alquilaban máquinas de la cercana Rotterdam University of Applied Sciences cuando los estudiantes no las utilizaban.

Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que necesitaban un lugar al que los profesionales creativos pudieran acceder en todo momento. Esto les incitó a invertir en impresoras 3D y cortadoras láser, además de en todo tipo de equipos de fabricación solicitados por sus usuarios.

Desde entonces, RDM Makerspace ha evolucionado hasta ser el mayor espacio del mundo dedicado a la industria creativa y de fabricación, proporcionando un bienvenido impulso al sector creativo y de fabricación de la región.

El fabricante de muebles Mark Langen, por ejemplo, alquila un asequible espacio de trabajo para experimentar y construir sus muestras. Paralelamente, la arquitecta Elisabeth Boot usa tecnología de control numérico computarizado (CNC) e imparte cursos sobre CNC.

Al mismo tiempo, Studio RAP está también construyendo un pabellón de oficinas para ubicarse dentro de Innovation Dock. Este proyecto fue encargado por la Port of Rotterdam Authority y emplea avanzada tecnología robótica.

mujer trabajando en RDM Makerspace
RDM Makerspace es el mayor espacio del mundo dedicado a la industria creativa y de fabricación.

Dar rienda suelta a la capacidad creadora

Wegener y Lengkeek están ansiosos por “dar rienda suelta a la capacidad creadora para aprovechar las oportunidades de una tercera revolución industrial”, según el sitio web de RDM Makerspace.

Wegener explica: “La rápida evolución tecnológica ha puesto el conocimiento a disposición de cualquiera de nosotros. Ahora que las máquinas industriales y los equipos de fabricación de alta tecnología están al alcance de todos, los autónomos pueden hacer las mismas cosas que los departamentos de I+D de grandes empresas. Esto, a su vez, explica por qué un creciente número de empresas consolidadas está colaborando con tecnológicas emergentes para impulsar innovaciones”.

Wegener cree que el Innovation Dock es el campo de juego experimental ideal para asuntos urbanos y relacionados con el puerto. “Ofrece a grandes empresas —así como a empresarios pequeños, independientes, y a investigadores— un espacio compartido para experimentar con ingeniería civil y rehabilitación urbana. Del mismo modo, RDM Makerspace facilita una nueva industria creativa y de fabricación para una amplia clientela. Pienso que este elemento por sí mismo nos hace estar a la vanguardia en la economía del mañana”.

fundador de RDM Makerspace
Vincent Wegener, cofundador de RDM Makerspace