El South Pole Group de Zúrich está involucrado en proyectos de todo el mundo orientados a la sostenibilidad y a la protección climática. Renat Heuberger, Director del South Pole Group y miembro de Jurado del concurso de ideas smart urban pioneers habla en esta entrevista sobre el equilibrio entre diversión y rentabilidad en el tema de la sostenibilidad.

Señor Heuberger, ¿qué idea impulsa su trabajo con el South Pole Group?
Renat Heuberger: La sostenibilidad es un tema importante para mí. En nuestra empresa somos de la opinión de que el calentamiento climático en particular representa un gran problema cuya solución nos incumbe a todos. Queremos promover la conciencia de que la sostenibilidad puede ser rentable. En los numerosos proyectos con los que colaboramos, las personas se comprometen con la sostenibilidad y crean así nuevos valores. El South Pole Group apuesta por ello y eso me motiva a mí también.

¿Ha vivido últimamente alguna experiencia que le haya hecho entender mejor para qué trabaja usted?
Renat Heuberger: Sí, una muy concreta: recientemente iniciamos un programa en África para suministrar agua potable limpia a pueblos lejanos. Todo ello fue financiado mediante un pago por compensaciones de CO2. El entusiasmo de la gente por no tener que caminar hasta el pozo como siempre era tan auténtico y tan cercano que en un momento tuve que pensar: para esto exactamente merece la pena trabajar – crear soluciones reales con estos flujos de dinero.
En Europa también tenemos ejemplos así. Hace poco estuvimos colaborando con una empresa a la que le mostramos que realizando inversiones muy reducidas se puede ahorrar muchísimo dinero en el consumo de electricidad. No se lo creían, se quedaron perplejos: «¿pero cómo no nos dimos cuenta antes?».
Este ejemplo demuestra que muchas veces se necesitan sólo pequeñas medidas para la protección del medio ambiente sin perder de vista la rentabilidad.

Entrevista con Renat Heuberger
«En Zúrich hay una escena de Coworking muy activa, con personas jóvenes, inteligentes y también dispuestas a aceptar riesgos que quieren mover algo».

A primera vista, la rentabilidad y la sostenibilidad parecen tener pocos puntos en común. ¿Cómo relaciona ambos aspectos?
Renat Heuberger: La solución a la cuestión de la protección climática está condicionada por factores de marcada índole económica como los puestos de trabajo o el suministro de corriente. Estimo que el porcentaje de personas que trabajan por el medio ambiente por motivos meramente nobles es de un 30 %. Nuestra misión con el South Pole Group es atraer al 70 % restante.

¿Por qué le resulta tan difícil a la mayoría de las personas llevar un estilo de vida más sostenible?
Renat Heuberger: He constatado que la gente está sencillamente mal informada. Siempre escuchan decir que la protección del medio ambiente es cara, que comprar en comercios biológicos es caro, que la protección climática supone renunciar a muchos de nuestros hábitos, que no podremos coger el coche… Mucha gente tiene miedo de que su estándar de vida se vea afectado. Y la verdad es que es justo lo contrario: el estándar de vida mejora cuando se toman las medidas adecuadas.

Renat Heuberger trabajando en el ordenador
«Las personas vuelven a sentir por fin el significado y el efecto de sus propios actos».

A usted le gusta subrayar que la sostenibilidad puede ser divertida, pero que este punto de vista está poco extendido. ¿En qué ámbitos se necesita un cambio en la forma de pensar desde el punto de vista social o económico?
Renat Heuberger: Cuando uno ve la lista de proyectos de smart urban pioneers, se encuentra una clara respuesta a ello. Los proyectos son unos fantásticos ejemplos de cómo se puede descubrir e integrar la alegría en el compromiso. Se trata, por ejemplo, de festivales, interesantes conceptos de espacios habitables o el uso compartido de espacios urbanos abiertos. Estos proyectos están basados en el entusiasmo de las personas involucradas en ellos. Y estos cambios, en parte a una escala muy reducida o local, promueven al mismo tiempo cambios sostenibles. Tener más oferta de tiempo libre local significa también que hay que desplazarse menos en coche. Si en los patios de las casas uno puede cultivar sus propias verduras, se reducen las importaciones de lugares lejanos. Eso se puede apreciar también en mi ejemplo del proyecto de África: la gente dispone de más tiempo para otras actividades útiles o lúdicas si se puede ahorrar una hora de camino hasta el pozo.

Renat Heuberger, Meeting
Renat Heuberger es miembro del Jurado del concurso de ideas smart urban pioneers.

¿Son los proyectos sociales tan importantes como los conceptos clásicos de protección climática?
Renat Heuberger: Ambos factores están estrechamente unidos. No hay protección climática sin personas y no hay personas sin clima. El agua, por ejemplo, es un tema muy social. La categorización en términos empresariales debe terminar. La protección climática comienza con las personas. Las contribuciones del tipo de los proyectos de smart urban pioneers motivan a más personas a involucrarse en proyectos pequeños y grandes y a aceptar un riesgo al hacerlo – eso es muy importante.

Las startups y los proyectos pequeños suelen basarse en idealismos y principios nada convencionales. ¿Qué pueden aprender los grandes consorcios de las startups y éstas de aquéllos?
Renat Heuberger: Mi filosofía es que la gente debe poder determinar su propio destino. En nuestra época actual, las corrientes financieras se han globalizado tanto que se ha generado cierta inseguridad. Los actores poderosos como Google, Amazon o Apple ejercen una enorme influencia y ello puede generar en algunas personas un sentimiento de impotencia. Muchas de ellas se ven sólo como consumidores de estos consorcios globales e interpretan el objetivo de la economía como un incremento aún mayor del poder de estos consorcios.
Los participantes de smart urban pioneers muestran aquí otras posturas. Los proyectos se basan en la participación directa de las personas y eso es extremadamente importante, ya que las personas vuelven a sentir por fin el significado y el efecto de sus propios actos.

Entonces, ¿los consorcios globales han perdido de vista a las personas?
Renat Heuberger: No. También Google fue en su día una startup. Apple empezó en un pequeño garaje, no lo olvide. No es cierto que las startups sean sólo ingenuas y los grandes consorcios sólo grandes. Las ideas pequeñas tienen el poder de ejercer una gran influencia y eso es algo que no se debe subestimar. Uber empezó desde abajo y ha revolucionado el negocio del taxi con su idea. Lo importante es estar motivados por una misión.

¿Qué tendencias urbanas puede constatar actualmente en Zúrich?
Renat Heuberger: Hace algunos años se inició en Zúrich un movimiento de Urban Gardening – un campo muy interesante. Además, hay una escena de Coworking muy activa, con personas jóvenes, inteligentes y también dispuestas a aceptar riesgos que quieren mover algo. Cuando analizas tales desarrollos, te das cuenta de que Suiza, pese a su frecuentemente subrayada independencia, es un país muy abierto al mundo en el que nacen ideas con alcance europeo y global.

Renat Heuberger, experto en sostenibilidad, en la ciudad
En la entrevista, Heuberger explica qué debe ofrecer una ciudad para que merezca la pena vivir en ella.

¿Qué debe ofrecer una ciudad para que merezca la pena vivir en ella?
Renat Heuberger: La ciudad debe permitirme moverme a pie o en bicicleta en mi barrio, pero al mismo tiempo me debe ofrecer la posibilidad de una vía sencilla y rápida al exterior. Para mí es muy importante poder llegar rápidamente a la naturaleza pese a encontrarme en un entorno urbano. Me gusta pasar tiempo en las montañas o navegando.

¿Algún consejo para los proyectos de smart urban pioneers?
Renat Heuberger: Un problema que tienen muchas startups es que los fracasos o los comentarios negativos iniciales les llevan a tirar la toalla. Yo conozco inversores que sólo invierten en personas que ya se hayan estrellado con una startup. Haber arruinado antes un proyecto es una experiencia de gran valor para un empresario. Deseo que los proyectos no se rindan – tampoco si no tienen un éxito inmediato.