Cada vez miramos más a la pantalla del smartphone cuando nos movemos por la ciudad. Como consecuencia, ya hay ciudades que han desarrollado carriles especiales para el móvil, semáforos en el asfalto y nuevas señales de tráfico. Y una idea que utiliza los datos móviles para aumentar la seguridad.

«Smombie» – esta palabra artificial fue elegida por un jurado especializado como la palabra juvenil del año 2015 en Alemania. Mezcla de smartphone y zombie, este término designa a aquellas personas que miran constantemente su teléfono, una actitud que puede ser causa de situaciones críticas en el tráfico, en las calles y en las aceras.

Pese a todos los riesgos que puedan entrañar, los smartphones forman parte del paisaje urbano al igual que los vasos de papel de café para llevar. Parece que funcionan pocas llamadas a la sensatez de sus usuarios, la relación de muchas personas con sus auxiliares digitales multiuso es demasiado íntima, y eso puede tener consecuencias fatales.

Según un estudio actual de la Governors Highway Safety Association americana, los accidentes con peatones en EE.UU. han aumentado un 22 por ciento desde 2014. Y son sobre todo personas jóvenes las que se ven envueltas más a menudo en estos accidentes.

Los expertos ven una relación directa entre este fuerte aumento de los accidentes y el creciente uso de los smartphones en la vida diaria. Entretanto, municipios y ciudades han reaccionado también a este reto.

La cuestión clave aquí es: ¿cómo se puede llamar la atención a los despreocupados y despistados transeúntes? Las ideas y los enfoques son diversos, pero también muestran que el mayor uso de los teléfonos móviles influye actualmente en la planificación de la infraestructura vial.

Un camino dividido en dos carriles: en uno se permite el uso del smartphone, en el otro, se prohíbe
Una vía especial para usuarios de smartphone.
Foto: Rob Pegoraro / Flickr

Carril smartphone para moverse por la ciudad

De forma similar a la instalación de carriles bici, algunas ciudades apuestan por los carriles smartphone en zonas peatonales y aceras. En el centro de la ciudad belga de Amberes existen desde 2015 las así llamadas «Text Walking Lanes», que deben mejorar la convivencia en el centro de la ciudad evitando las frecuentes colisiones con peatones, postes y otros usuarios de la vía pública.

La ciudad china de Chongqing ha instalado también una ruta de 50 metros de longitud para usuarios de teléfonos móviles en un parque de atracciones. Sin embargo, el primer camino de este tipo procede de Washington D.C., donde en el verano de 2014 se introdujo la primera «Smartphone Lane», que hasta ahora ha dado resultados más bien discretos.

Según informan, no sólo la mayoría de los usuarios de Washington sigue ignorando las marcas, sino que en los primeros meses se produjeron otros entorpecimientos del tráfico pues muchas personas bloqueaban el camino para fotografiar las señales y las marcas con las cámaras de sus teléfonos móviles.

Luces de semáforo en el asfalto

Muchas veces los usuarios de los smartphones no se percatan de los semáforos en la vía pública ya que suelen ir mirando hacia abajo. Ése es el motivo por el que algunos municipios han empezado a ampliar la iluminación de las señales en los pasos de peatones.

Por ejemplo, en la ciudad holandesa de Bodegraven se instalaron hace algún tiempo líneas luminosas con LEDs adicionales en el suelo, a donde se dirige la mirada de la mayoría de los peatones.

En Augsburgo, Alemania, se apuesta por el contrario por puntos centrales luminosos que también están incrustados en el suelo. Los colores de estos puntos, verde y rojo, indican si cruzar la calle es seguro o no. También en Singapur existen desde hace poco los primeros semáforos para smartphones. Aquí se ha adoptado el concepto holandés de las líneas luminosas y actualmente está pasando una fase de prueba de seis meses.

Según la Land Transport Authority, la institución competente del país, primero se debe comprobar cómo funciona la técnica bajo condiciones climáticas húmedas y cálidas y cómo será la aceptación del concepto.

300 señales de tráfico nuevas

En Seoul, capital de Corea del Sur, se instalaron el año pasado unas 300 señales de tráfico nuevas, de color rojo y amarillo, en cruces y pasos de peatones para llamar la atención de los usuarios de smartphone en la vía pública.

En algunas de ellas se puede ver el pictograma de un hombre mirándose la palma de la mano y un coche haciendo sonar la bocina. En el suelo de diversas zonas peatonales hay además adhesivos de aviso con instrucciones de seguridad ya que también en la metrópolis surcoreana proliferan últimamente los accidentes con coches y peatones imprudentes.

En Estocolmo hay también señales de aviso con zombies del smartphone. Sin embargo, en este caso no se trata de una cuestión oficial, sino de un proyecto artístico del diseñador sueco Jacob Sempler que la policía de la ciudad tuvo la amabilidad de tolerar.

Señal de tráfico de smombie
Atención, zombies de smartphone – un proyecto artístico en Estocolmo.
Foto: Jacob & Emil

La segunda fase de la ciudad compatible con el smartphone ha empezado

Todos estos ejemplos demuestran que nos encontramos, por así decirlo, en la primera fase de la adaptación urbana al teléfono móvil. Hasta ahora, únicamente se ha avisado a sus usuarios de que presten más atención al tráfico.

Pero entretanto, en la ciudad de Tilburg, Países Bajos, ha empezado la segunda fase, en la que la disponibilidad de innumerables teléfonos móviles se puede utilizar para aumentar la seguridad.

La empresa Dynniq ha desarrollado una app dirigida principalmente a las personas mayores y a aquéllas con algún tipo de discapacidad. Con ella, los usuarios pueden avisar a un semáforo de su presencia y si, por ejemplo, una persona en silla de ruedas desea cruzar la calle, la fase verde del semáforo se puede ajustar individualmente.

Una idea muy inteligente que no sólo tiene carácter ejemplar, sino que permite aprovechar aún mejor todo el potencial de estos ordenadores de bolsillo, entretanto extremadamente potentes, y de sus ingentes flujos de datos.

Naturalmente, las funciones de navegación o los mensajes avisándonos de nuestras próximas citas exigen también nuestra atención durante nuestros desplazamientos por la ciudad. La ciudad ya está adaptando su infraestructura a nuestras nuevas necesidades, pero tanto si nos movemos en coche, bicicleta o a pie hay algo insustituible: nuestra propia atención al tráfico.