¿Necesitas evadirte de la jungla urbana? Como todos los que viven en una ciudad sabrán, estar rodeado de hormigón, acero y cristal puede llegar a ser descorazonador. Te mostramos cómo diferentes ciudades del mundo y sus habitantes vuelven a entrar en contacto con la naturaleza.

Conforme las ciudades se vuelven más pobladas y congestionadas, la demanda de edificios continúa aumentando y cada vez es más difícil encontrar lugares verdes donde refugiarse. En Shanghái, solo el 3 % del territorio que ocupa la ciudad es zona verde pública, según los datos más recientes recopilados por el World Cities Culture Forum.

Para abordar este problema, arquitectos y diseñadores tratan de rellenar los huecos entre edificios que normalmente podrían convertirse en plazas de aparcamiento o áreas pavimentadas carentes de carácter y color.

Rellenar huecos en Shanghái

Un ejemplo de esto es Kic Park, situado en el distrito Yangpu de Shanghái. Anteriormente un área sin uso junto a la calle y frente a Kic Village, construido para alojar a estudiantes universitarios, presume ahora de un paseo construido con tablas de madera donde los transeúntes pueden sentarse y descansar frente a parcelas rectangulares de hierba y árboles.

En los últimos años, los parques de bolsillo, como se conocen, han ayudado a incrementar el número de zonas verdes en Shanghái de 157 en 2012 a 217 a principios de este año. El objetivo es tener 300 en 2020, según ha informado la oficina de administración de saneamiento y zonas verdes de la ciudad.

Paraíso flotante en Londres

En Londres, una megaciudad con un río y una red de canales, los arquitectos han presentado una ingeniosa solución para cuando hay falta de espacios que puedan transformarse en zonas verdes: parques flotantes.

Situado en el Grand Union Canal, el Floating Pocket Park se inauguró en mayo y es ideal para que los trabajadores de las oficinas cercanas disfruten durante su pausa para el almuerzo. Cuenta con plantas para atraer fauna y dispone de un pontón independiente para atraer aves que anidan en el suelo.

Vista aérea del Floating Pocket Park en Londres
Vista aérea del Floating Pocket Park en Londres.
Foto: Floating Pocket Park London

Si te sientes atraído por esto, quizá algún día puedas cambiar tu piso o apartamento por una casa flotante. Tower Bridge Moorings ofrece un estilo de vida alternativo al de Londres, creando una comunidad sostenible edificada sobre el agua: la aldea flotante está formada por amarres para barcazas y un hábitat donde pueden prosperar flores, plantas y fauna.

la aldea flotante Tower Bridge Moorings en la orilla del río Támesis
Tower Bridge Moorings: una comunidad de barcos sostenible.
Foto: smart magazine

Mirar al cielo en Nueva York

Si una ciudad de edificios de gran altura, como Nueva York, te provoca la sensación de estar confinado, la vía de salida es huir hacia arriba. No hay nada como la azotea de un rascacielos para hacerte sentir en la cima del mundo.

Las azoteas sin uso ofrecían lo que los horticultores urbanos estaban buscando: un gran espacio abierto. Brooklyn Grange y Eagle Street Rooftop Farm en Nueva York no son únicamente oasis en un mar de cemento, sino que se han convertido en verdaderos huertos. Los jardines se usan para cultivar verduras que después se venden a cocineros y restaurantes locales, y en ellos se han celebrado eventos destinados a educar a la comunidad local sobre los beneficios de la jardinería en las alturas. También ofrece oportunidades de voluntariado para los residentes en el vecindario, de modo que pueden demostrar su habilidad para la jardinería y al mismo tiempo descubrir más cosas sobre el cultivo urbano.

Aunque hay limitaciones —la principal es la exposición a fuertes vientos y a la luz solar— los jardines se han diseñado de forma que vallados y paredes pueden proporcionar abrigo y sombra.

Abejas en Copenhague

Sin insectos, las áreas urbanas serían menos verdes, las plantas cultivadas no podrían ser polinizadas y, con toda seguridad, los tejados de las ciudades no serían un lugar ideal para el cultivo de alimentos como tomates y fresas.

En Copenhague, las azoteas también están siendo frecuentadas por apicultores aficionados. La población de abejas urbanas ha disminuido en los últimos años y proyectos como Bybi han estado trabajando para aumentar su presencia.

Apicultura urbana en Copenhague
Apicultores urbanos de Bybi en Copenhague.
Foto: Bybi

Bybi produce y vende frascos de miel y elabora su propia cerveza rubia suave con base de miel. También realiza talleres educativos para que los niños conozcan los beneficios de la apicultura urbana en la comunidad local y el medio ambiente.

Volver a los fundamentos en Berlín

En Berlín, una de las ciudades más verdes de Europa, los huertos alquilados denominados Kleingarten son la perfecta escapada a corta distancia para los amantes de la naturaleza. Se dice que su historia se remonta a mediados del siglo XIX, cuando se arrendó terreno como parte de una iniciativa pública para fomentar que los niños jugaran en entornos más saludables que las miserables viviendas donde vivían.

vista aérea de huertos urbanos en Berlín
Un pueblo dentro de la ciudad: zonas verdes Kleingarten en Berlín.
Foto: iStock/querbeet

Actualmente, disponer de un pedazo de terreno así es ideal para los urbanitas que viven en casas compartidas o pisos y no tienen acceso a un jardín. Los huertos pueden alquilarse o arrendarse con opción a compra y normalmente disponen de una cabaña, de modo que son perfectos para salidas de un día o para caminar descalzo sobre la hierba después del trabajo.

Llevar la naturaleza al interior de la casa en Koka

En Japón, los edificios residenciales pueden ser estructuras herméticas, pero algunos están desdibujando la frontera entre el interior y el exterior. En Koka, situada en la prefectura de Shiga, Hearth Architects ha diseñado la Kyomachi House alrededor de un árbol que se retuerce en su camino hacia una claraboya.

familia reunida junto a un árbol en una casa Kyomachi
Kyomachi House: construida alrededor de un árbol.
Foto: Hearth Architects

Para hacerlo han utilizado el diseño de los jardines Zen: para maximizar el espacio de los patios traseros se han convertido en paisajes en miniatura que en muchas ocasiones incorporan rocas, guijarros, estanques y plantas. Los jardines Zen han sido diseñados para ser espacios de serenidad. La Kyomachi House se adhiere a este concepto situando el jardín interior y la claraboya de modo que la luz del sol pueda inundar las habitaciones la mayor parte del día, iluminando la naturaleza del interior e irradiando una serenidad casi Zen.

Casa construida alrededor de un árbol: Kyomachi
Saca tu lado Zen.
Foto: Hearth Architects

Facilitar que cualquiera pueda plantar vegetación en París

Para ayudar a la capital francesa en su intento de aumentar las zonas verdes de la ciudad en 100 hectáreas en 2020, se aprobó una ley en 2015 que anima a cualquiera a solicitar un permiso para plantar vegetación. Ninguna acción es demasiado pequeña, aunque se trate simplemente de plantar un árbol en la esquina de una calle o cultivar plantas trepadoras en paredes.

La Torre Eiffel rodeada de plantas
París va a convertirse en una ciudad (todavía) más verde.
Foto: iStock/Borchee

Si todas las ciudades siguieran el camino de París y aprobaran leyes similares, más habitantes podrían tener acceso a zonas verdes. Y, como muestran las investigaciones, esto sería bueno para la salud física y mental, y para el conjunto de la sociedad.