Hace dos años, el primer dron de arte urbano anunciaba una nueva era para esta forma de expresión artística. Ahora, un profesor del MIT quiere pintar muros y otras superficies con la ingeniosa formación de cuadricópteros «Paint by Drone».

30 de abril de 2015 en Broadway, bien entrada la noche. La supermodelo Kendall Jenner lleva semanas seduciendo a los viandantes desde un cartel publicitario de seis pisos de altura. ¿Pero qué es eso? Un objeto volador se acerca a la nariz de la belleza emitiendo un zumbido. Una línea roja temblorosa aparece en su ojo, se extiende y traza un garabato. Entonces, el cuadricóptero controlado remotamente se aparta y desaparece. Nadie parece haberse dado cuenta de este daño a la propiedad sancionable. Al día siguiente, el vídeo de la acción se vuelve viral en YouTube.

Icarus One, el primer dron para graffiti del mundo, inventado por la leyenda neoyorquina del graffiti Katsu, es el principio de una nueva era del arte urbano. Carlo Ratti, Director del prestigioso MIT Senseable City Labs quiere continuar lo que empezó con un garabato, con ayuda de un sistema mucho más sofisticado y sin salirse de la ley.

En lugar de uno, el sistema «Paint by Drone» utiliza cuatro drones. Lo mismo que en una impresora convencional, cada uno de ellos lleva uno de los colores del modelo CMYK. El sistema se controla mediante una app – sólo hay que cargar un diseño y «Paint by Drone» se encarga del resto. Este año se usará para las primeras cubiertas de andamios en Berlín y Turín y se pretende involucrar en el proceso al público en general.

Tres drones hacen arte urbano en una pared
Rotores y arte urbano: los drones, creadores de arte.

Drones de arte urbano: ¿maldición o bendición?

El artista por encargo David Speed del proveedor de servicios de pintura mural Graffiti Life no duda a la hora dar su opinión sobre este nuevo objeto volador. «Para mí, el arte urbano con drones es un nuevo desarrollo muy interesante. Si bien hay quien afirma que el uso de robots reduce el valor artístico, yo no creo que el graffiti hecho a mano vaya a desaparecer mientras viva. El dron no va a reemplazar a la pintura mural moderna, en su lugar, allana el camino para las innovaciones y abre nuevas posibilidades.

Para Speed, lo importante de los trabajos que realiza con Graffiti Life es el resultado final. «Utilizo el método con el que consigo los mejores resultados. Y si en el futuro son los drones los que me ayudan a realizar mi visión, no dudaré en utilizarlos», dice.

En el panorama del arte urbano, los escépticos son una minoría, la mayoría ve en el dron aerosol una herramienta muy práctica. El mismo Katsu tiene su propia visión: «Tengo una pequeña fantasía: como en un juego de vídeo, yo estoy tumbado en mi cama y envío drones por la ventana de mi dormitorio para que difundan mis etiquetas por toda la ciudad y luego vuelvan volando hasta mi cama.»

«Los artistas de graffiti son rebeldes por naturaleza», dice también Speed. «Para ellos las reglas no tienen validez, por eso buscan continuamente nuevas vías para dejar sus marcas – desde adhesivos hasta plantillas, drones y – quién sabe – quizá algún día arte urbano en el espacio virtual.»

Artistas urbanos controlan un dron amarillo que pinta graffitis
Los artistas controlan las imágenes mediante una app.

El problema del arte robótico

Nadie quiere ser tachado de tecnófobo, pero de puertas adentro hay también quien expresa su escepticismo. ¿No perdemos con los robots y la automatización algo de aura artística y también de romanticismo?

La imagen del artista urbano siempre ha recordado un poco a los superhéroes, o a los villanos de cómic. Ocultos en la oscuridad de la noche, escalan puentes y fachadas como si tuvieran alas o poderes mágicos para dejar las etiquetas, obras y diseños que sorprenderán al público desde el amanecer. Algunos, como Bansky, parecen disolverse en el aire después de crear sus obras. Con el uso de los aerosoles mediante el control remoto, exento de riesgo y cómodamente desde el sofá, ¿no estamos infringiendo un código de honor?

Aún más crítico es el aspecto del daño a la propiedad, que puede afectar incluso al mejor arte urbano. Una acción dentro del marco legal, como la que propone Carlo Ratti, es un proyecto piloto mejor. Lo mismo que con cualquier tecnología o herramienta, depende del usuario si sirve al bienestar general o si supone un perjuicio para la sociedad.

Los propietarios de grandes instalaciones y medios de transporte se han adelantado hace tiempo tanto a Katsu como a Carlo Ratti. Ya en 2013, la empresa ferroviaria estatal alemana Deutsche Bahn empezó a utilizar drones anti-graffiti con cámaras termográficas para detectar graffiteros ilegales. Si para seguir protegiendo los trenes y las fachadas se va a desarrollar ahora un dron anti-dron, es algo que no sabemos todavía.

Detalle de un dron de arte urbano de color rosa visto desde arriba
Arte con aerosol sobre las cabezas de los viandantes.