Tower Bridge Moorings ofrece un estilo de vida alternativo al de Londres, creando una comunidad sostenible construida sobre el agua. La aldea flotante está formada por barcazas históricas completadas con exuberantes jardines. Su directora Teresa Lundquist nos acompaña a conocerla.

El puente de la Torre de Londres se alza majestuoso sobre un resplandeciente río Támesis en una fresca tarde de primavera. Es una imagen icónica, una que encajaría perfectamente en una tarjeta postal.

Bajo su sombra, sin embargo, aparece una escena algo más sorprendente para una ciudad como Londres. En el agua hay una flotilla de más de 40 barcos históricos entrelazados en un bloque y decorados con jardines listos para explotar en un derroche de color.

Se trata de Tower Bridge Moorings, una aldea flotante creada para ofrecer a la gente un modo alternativo y sostenible de vivir en el centro de Londres. Aquí han atracado barcos desde el siglo XIX pero después de que el arquitecto Nicholas Lacey comprara los amarres hace más de 30 años, se convirtió en un espacio permanente para su comunidad.

Arbustos en barcos en Tower Bridge Moorings
Refugio verde en el Támesis.

Actualmente, Tower Bridge Moorings es el hogar de más de 100 residentes que pueden traer sus propios barcos a los amarres o bien alquilar uno a la empresa de gestión. La mayoría de las embarcaciones que hay aquí son barcazas holandesas. Cada residente conecta su casa a una de las barcazas permanentes, que son las que forman la infraestructura del proyecto.

Además de crear la forma de la aldea, las barcazas tienen estrechas pasarelas en sus techos de modo que los residentes pueden recorrer su comunidad. Estas pasarelas están enmarcadas por árboles y arbustos cuidadosamente plantados, creando la ilusión de caminar por un bosque fluvial.

Una comunidad flotante

«Si un barco se mueve, nos movemos todos», dice Teresa Lundquist, que gestiona los amarres, una observación que testimonia la cercanía de la comunidad que hay aquí. Aunque Teresa puntualiza rápidamente que esta no es intrusiva. «Todos mantienen su privacidad, de modo que se consigue un muy buen equilibrio», añade, parpadeando bajo la luz del sol.

Teresa Ludnquist en la aldea flotante
Teresa Lundquist dirige la aldea flotante.

Puede que la comunidad sea cerrada, pero es al mismo tiempo diversa. «Aquí tenemos el Arca de Noé de las profesiones», dice Teresa con una sonrisa. «Médicos, arquitectos, periodistas, fotógrafos, informáticos, un chef y un famoso novelista. La gente intercambia favores continuamente, del tipo, por ejemplo, yo recojo a los niños del colegio y tú me ayudas con un problema de fontanería que tengo».

Hay que decir que la lista de espera para vivir aquí es larga, pero los amarres no siempre han sido bien vistos. Teresa se ríe cuando recuerda que sus vecinos de la orilla les llamaban «ratas de río».

Sin embargo, esta percepción cambió rápidamente cuando vieron el impacto positivo que tiene Tower Bridge Moorings sobre este tramo del río. Se ha mencionado muchas veces la iniciativa por haber contribuido a la regeneración de la zona.

Barcos desembarcando en Tower Bridge Moorings
Un día tranquilo en el vecindario.
Fotografía de Teresa Lundquist
Teresa Lundquist está convencida del impacto de la iniciativa.

De verde a oro

Uno de los jardineros saluda a Teresa afectuosamente y señala un macizo de narcisos en flor en una de las barcazas jardín. Por encima, membrilleros que están a punto de romper a florecer. Se inclinan para inspeccionar las plantas más de cerca y tirar una ramita solitaria en un cubo de reciclaje.

Tower Bridge Moorings se siente muy orgullosa de sus jardines, que han obtenido la categoría oro otorgada por el Southwark Council local. Hasta las embarcaciones residenciales están resplandecientes con plantas brotando: todo el mundo está interesado en hacer su propia contribución al jardín flotante. Dos veces al año se invita al público a visitar los jardines.

Los residentes ofrecen té y tarta en la ArtsArk, una plataforma flotante que es parte de los amarres, donde se realizan eventos y actuaciones. Si tienen suerte podrían llegar a probar la mermelada que hace uno de los residentes con los membrillos del jardín. O hasta un poco de miel de las colmenas que se encuentran sobre otra barcaza.

ArtsArk en Tower Bridge Moorings
En el ArtsArk se celebran reuniones culturales.
Decoración de ArtsArk
Barco vivienda en Tower Bridge Moorings
Barco vivienda en el río Támesis
Jardines en la plataforma de baño
Camino para peatones plantado en Tower Bridge Moorings
Plantas en flor en la aldea flotante
Separación de basura en Tower Bridge Moorings
Vista del puente de la Torre

«Esto es algo más que un estilo de vida alternativo», dice Teresa. «Esto es lo que siente la mayoría de la gente aquí, que se ha agrupado en torno a una ilusión común de una comunidad en la ciudad, fuera de la ciudad. Atraviesas la puerta y te olvidas de dónde estás, a pesar que el puente de la Torre está por aquí cerca».

Apunta hacia allí, meciéndose suavemente debajo la ArtsArk. «Queremos que siga siendo un lugar feliz… ser reconocidos por lo que somos y ser una inspiración para otros».