La mitad de la población mundial vive ya en las ciudades. El deseo por alimentarse con productos de cultivo local amplía los enfoques para generar cada vez más huertos urbanos. Presentamos cuatro proyectos novedosos de Estados Unidos y Europa.

Swale (New York City)

¿Qué hacer cuando no está permitido cultivar nada en la ciudad? La ciudad de Nueva York se enfrenta a este problema. Desde hace doscientos años existe una ley que prohíbe cultivar fruta y verdura en suelo público.

La artista Mary Mattingly encontró la manera de eludir la legislación, poniendo la vista en las superficies acuáticas de la ciudad situadas en la desembocadura del Hudson River y el East River en el Atlántico. „Swale“ es una barcaza alquilada con ayuda de donaciones que está anclada desde finales de julio en Nueva York (ver imagen de portada).

Mattingly plantó allí cerca de 100 variedades de plantas junto con un colectivo de artistas. Los visitantes tienen acceso libre y pueden cosechar gratis fruta y verdura, como por ejemplo frambuesas, remolachas, puerros y alcachofas.

Asimismo Mattingly se ha propuesto que, gracias al efecto positivo de “Swale“, el gobierno municipal reconsidere esta ley obsoleta.

Como siguiente paso se plantea cultivar en terrenos públicos de Nueva York y demostrar que se puede romper la cadena de producción alimentaria global para permitir el autoabastecimiento de las ciudades, ya sea sobre el agua o en tierra firme.

Stadtbienen (Berlín)

Johannes Weber comparte piso con otros cinco amigos en Berlín. Y con 30.000 abejas en el balcón. Exacto, has leído bien. Hace dos años, este estudiante universitario creó la asociación “Stadtbienen“ (abejas urbanas), cuya misión es ampliar la presencia en espacios urbanos de estos insectos productores de miel. Una necesidad realmente acuciante.

La población de abejas no deja de disminuir desde hace años. Una señal de alarma para nuestro frágil ecosistema. Los insectos polinizan el 75% de todas las plantas… sin polinización no habría fruta y verdura.

Entre los motivos del declive cabe citar los monocultivos y el uso de pesticidas en la agricultura. Esto no ocurre en la ciudad. Allí las abejas encuentran incluso mejores condiciones, además de una gran variedad de plantas: en parques, espacios verdes, huertos urbanos, rotondas y balcones crecen flores de todo tipo.

Una caja de abejas desarrollada por Weber facilita la práctica de la apicultura como afición. Tiene poco más de un metro de anchura y 40 centímetros de altura, y contiene marcos para los panales.

La colonia de abejas se compra a un apicultor. Del resto se encargan los insectos. Apenas se necesitan 20 horas de trabajo al año, afirma Weber. La sabrosa recompensa: 15 kilos de miel. Y la satisfacción de contribuir a ampliar la biodiversidad de nuestras ciudades.

Abejas en el balcón de una vivienda urbana
Apicultura en tu balcón: con la asociación Stadtbienen e.V.
Fotografía: Stadtbienen e.V. / Johannes Weber

Fleet Farming (Orlando, Florida)

Un alimento recorre 2.400 kilómetros de media en EE.UU. hasta llegar a la mesa. En los Estados Unidos hay millones de hectáreas de espacios verdes urbanos desaprovechados.

Estos datos alarmaron al equipo de Fleet Farming en Orlando, Florida. Se decidieron a actuar. Su solución: un formato móvil de jardinería urbana. A lomos de bicicleta, esta organización de voluntariado convierte zonas verdes infrautilizadas de la ciudad en campos de cultivo.

El propietario no tiene obligación de participar en la siembra, el cuidado y la cosecha. Recibe el 10% de los alimentos cosechados; el resto se comercializa. Los ingresos se revierten al proyecto, con inversiones en semillas y fertilizantes.

Las ventajas para la ciudad son evidentes: con cada parcela se devuelve un poco de naturaleza a la metrópolis. Los residuos orgánicos se reutilizan como abono, las plantas aportan humedad al aire y captan el agua de lluvia, que de otro modo acabaría en el alcantarillado.

Las grandes superficies pueden incluso mejorar el clima urbano. Además de todos estos beneficios, los huertos se convierten en lugares de reunión. Este trabajo manual fomenta el acercamiento entre personas y crea nuevas comunidades.

Personas trabajando en la parcela
Voluntarios transforman espacios verdes desaprovechados de la ciudad en tierras de labranza.
Fotografía: Fleet Farming
Parcela Fleet Farming
Fotografía: Fleet Farming
Agricultor cosechando rábanos
Fotografía: Fleet Farming
Personas trabajando en el huerto
Fotografía: Fleet Farming

Farmbot (San Luis Obispo, California)

Para muchos urbanitas, el sueño de cultivar hortalizas en el propio jardín termina con el problema de la falta de tiempo. Sembrar, regar, quitar las malas hierbas, todo esto requiere mucho esfuerzo y dedicación. La startup estadounidense Farmbot ha inventado “Genesis”, un robot que se instala sobre la parcela y desempeña todas estas tareas.

24 horas al día, los siete días de la semana. Parece increíble, hasta que ves a Farmbot en acción, en este vídeo.

Una app permite crear un terreno virtual. Las verduras se siembran como en un sencillo videojuego. Si el horticultor aficionado comete errores, por ejemplo en la distancia entre las plantas, el programa envía una advertencia.

Basta con apuntar en el calendario cuándo hay que regar las plantas, y listo. Farmbot se ocupa del resto. Incluso retira las malas hierbas del campo.

Es el camino más rápido para incorporar zonas verdes a la ciudad y ser un poco menos dependiente del supermercado más próximo, aunque no es precisamente barato: el robot horticultor cuesta alrededor de 3.500 euros.

Según esta empresa, un hogar puede amortizar la cantidad en tres años, puesto que ya no será necesario ir a la verdulería.

Farmbot cultivando lechugas
Crea una parcela virtual con una app… Farmbot se ocupa del resto.
Fotografía: Farmbot
Farmbot crea una parcela
Fotografía: Farmbot
Parcela Farmbot
Fotografía: Farmbot
Farmbot sembrando
Fotografía: Farmbot
Parcela de lechugas cuidada por Farmbot
Fotografía: Farmbot
Parcela de lechugas delante de una casa
Fotografía: Farmbot
Parcela de lechugas de Farmbot
Fotografía: Farmbot
Iluminación gracias a Farmbot
Fotografía: Farmbot
Lechuga fresca
Fotografía: Farmbot
Lechuga autocultivada
Fotografía: Farmbot