Las musas existen desde que los artistas empezaron a pintar. Ellas les inspiran, sacan lo mejor de ellos. La intensa relación de la pareja de Street Art Zag y Sìa convierte ahora las escaleras públicas y los pasos subterráneos en lienzos urbanos.

Sìa está por todos lados. Una vez se la ve agachada y desnuda sobre los escalones. Otra vez es sólo su cara la que sonríe desde la pared de una casa. O sus labios, extendiéndose descomunalmente sobre el hormigón. Sìa es la musa del artista callejero Zag.

Los dos se conocen desde hace años, pero no iniciaron una relación hasta 2012, relación que Zag califica de casi “mística”. Este hombre de 40 años dejó atrás su vida anterior para conquistar, con su nueva musa y con su arte, las calles de Francia. “Sìa tiene la fuerza para ello”, dice Zag.

Pintor autodidacta, había trabajado sobre lienzo durante 20 años. Sus obras anteriores, difíciles de encontrar y a las que se llega sólo tras una intensa búsqueda y dar con una antigua página de Facebook, están impregnadas del surrealismo de Dalí, con muchos cuerpos femeninos, mundos de fantasía e incluso elementos de ciencia-ficción.

Zag & Sia arte callejero
Zag & Sìa – la pareja francesa de Street Art pinta en escaleras, pasos subterráneos y edificios industriales.

 

Sin embargo, él no quiere que se le siga relacionando con esta obra. Borró su página web y mantiene su nombre real en secreto, aunque éste haya sido revelado ya en algunos artículos. En su nueva vida se ha propuesto llevar su arte a las calles de las ciudades.

Para Zag, Street Art no es sólo pintar en cada lugar en el que se sienta inspirado, sino también ser visto por la mayor cantidad posible de gente. Dejar una huella en el mundo, aunque sea efímera… y no siempre legal.

Pintura ilusionista con efecto 3-D

Zag y Sìa empezaron en las estaciones de metro, trabajando por las noches y siempre con el miedo a que los pillaran. A la pareja le gusta explorar el Trompe-l’oeil, una técnica ilusionista que utiliza efectos tridimensionales. Vistos desde distintos ángulos, los motivos parecen salirse de los muros y dirigirse directamente a la persona que los mira.

Sin embargo, el Street Art es ilegal en la mayoría de las ciudades y está considerado vandalismo contra la propiedad pública. Zag recuerda ese tiempo como la fase “más difícil y más gratificante” de su vida. Su primera obra juntos, “Parisienne”, fue tapada con pintura a los cinco días.

Pero eso no hizo sino incitar aún más a la pareja de artistas a continuar. “Era casi como un juego en el que queríamos demostrar quién aguantaba más”, explica Zag. En 2014, el enfrentamiento con las autoridades se agudiza y en la pequeña ciudad de Morlaix, en el norte de Francia, la pareja es condenada a limpiar el cuadro que habían pintado en unas escaleras públicas.

“Aquello fue la gota que colmó el vaso”, cuenta Zag. “Somos artistas, no criminales. Calificar nuestras obras de vandalismo es un insulto”. A partir de entonces ignorarían el sistema establecido, tal y como lo expresa Zag. Siguen pintando, sin autorización. Y exceptuando algunos encargos, con su arte no ganan dinero.

escaleras con mujer
Sìa está por todos lados …
mujer desnuda
… agachada y desnuda …
labios sobre el hormigón
… sus labios sobre el hormigón …
mujer
… o a gran escala sobre los escalones.
caras en pared
Sìa es la musa …
pintura
… del artista francés de Street Art Zag.

Poético, romántico, autobiográfico

Al mismo tiempo cambia la relación entre Zag y Sìa. El reparto de papeles entre ellos es al principio el clásico. Las “musas” son en la mitología griega las diosas protectoras de las artes e inspiran a los elegidos. Zag pintaba, Sìa posaba y era la superficie de proyección… hasta que ella empieza a desarrollar sus propias ambiciones artísticas.

Zag le enseña a pintar y ahora trabajan juntos. El resultado de esta simbiosis se aprecia claramente. Sus obras conjuntas, en las que suelen trabajar durante un día, son más complejas y sofisticadas. En una de ellas podemos ver a una niña con botas de goma rojas mirando al suelo, el viento mueve su bufanda, una mariposa se acerca. Una imagen poética, casi romántica, que a veces invita a reflexionar y que muchas veces es autobiográfica.

“Todo es un símbolo”, dice Sìa. “Cada uno verá en nuestras obras lo que quiera ver”. Y es que esto también es parte del buen arte callejero: como el observador, que pasa a pie, en coche o en bicicleta, no lo puede ignorar, el Street Art debe estar abierto a las interpretaciones.

Zag & Sia street art pareja
“Todo es un símbolo”, dice Sìa. “Cada uno verá en nuestras obras lo que quiera ver”

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